"Riesgo real de genocidio" para pueblo indígena aislado

Un funcionario del Gobierno brasileño ha advertido de que los últimos supervivientes conocidos de un pueblo indígena no contactado del Amazonas se enfrentará al genocidio a menos que se detenga la tala illegal y la ganadería en su tierra.

Un funcionario del Departamento de Asuntos Indígenas de Brasil (FUNAI) expresó hoy: “Hay un riesgo real de genocidio si la FUNAI no es capaz de proteger la tierra de los piripkura.”

Los dos últimos miembros conocidos del pueblo indígena de los piripkura viven en el bosque amazónico en el estado de Mato Grosso. Su territorio se encuentra en el distrito de Colniza, que es considerada la zona más violenta de Brasil y una de las peores del Amazonas brasileño en cuanto a deforestación.

Survival está lanzando una campaña urgente pidiendo al Gobierno brasileño que reconozca legalmente la tierra de los piripkura y la proteja.

El número de piripkura rondaba las 20 personas cuando la FUNAI contactó por primera vez con ellos a finales de la década de los años ochenta. Después del contacto regresaron al bosque. Desde entonces, el contacto se ha restablecido con tres miembros del pueblo, pero nadie sabe si hay más supervivientes.

En 1998 dos piripkura, llamados Mande-í y Tucan, salieron del bosque por decisión propia. Uno de ellos estaba enfermo y fue hospitalizado, pero ambos regresaron después al bosque. Rita, tercer piripkura conocido, contrajo matrimonio con un hombre de otro pueblo indígena.

Mande-í, Tucan y cualquier familiar superviviente, se encuentran en grave peligro puesto que su tierra está siendo constantemente invadida por madereros ilegales. Los madereros han bloqueado deliberadamente los senderos tradicionales de los indígenas en un intento de forzarles a abandonar el área.

Fuentes internas a Survival International han manifestado: “La tierra de los piripkura debe ser reconocida de forma legal y protegida inmediatamente; de otro modo, serán exterminados. No sabemos cuántos son, pero la aniquilación de un pueblo indígena, por muy pequeño que sea éste, es, por supuesto, genocidio.”

Mande-í y Tucan dependen de lo que cazan y recolectan. No fabrican flechas, pero utilizan palos de madera y un cuchillo que encontraron en el bosque.

“Piripkura” es un apodo que les ha dado un pueblo indígena vecino. Significa “mariposas”, en referencia a la costumbre de los indígenas de viajar rápidamente a través de extensas zonas de bosque.

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Laura de Luis
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