Los ayoreo

El bosque de los ayoreo-totobiegosode de Paraguay tiene la tasa de deforestación más rápida del mundo

Gran parte de su tierra ha sido vendida a haciendas ganaderas, lo que ha obligado a los ayoreo no contactados a vivir a la carrera, escapando de las excavadoras o topadoras que destruyen su bosque.

Survival lleva trabajado desde los años 70 con comunidades ayoreo contactadas para ayudarlas a conseguir la titularidad de 550.000 hectáreas de su tierra ancestral.

Pero el Gobierno permite a las empresas ganaderas extranjeras seguir destruyendo el hogar forestal de los ayoreo para dar paso al ganado. Los ayoreo no contactados pronto podrían no tener dónde más esconderse.

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Hay varios subgrupos diferentes de ayoreo. Los más aislados son los totobiegosode (cuyo nombre significa “gentes del lugar de los cerdos salvajes”).

Desde 1969 muchos de ellos han sido expulsados de la selva, pero algunos todavía evitan cualquier contacto con foráneos.

Su primer contacto duradero con los blancos tuvo lugar durante los años 40 y 50, cuando los granjeros menonitas establecieron colonias en sus tierras.

Los ayoreo se resistieron a esta invasión, y hubo muertes en ambos bandos.

En 1979 y 1986 el grupo fundamentalista estadounidense “Misión Nuevas Tribus” (MNT), ayudó a organizar “cacerías humanas” en las que por la fuerza se sacó del bosque a un gran número de totobiegosode.

Muchos ayoreo murieron en estos encuentros y otros sucumbieron más tarde a causa de enfermedades.

Otros grupos de ayoreo salieron del bosque en 1998 y 2004, ya que las invasiones continuas en su tierra les hacían abandonar constantemente sus hogares y vivir en condiciones muy duras. Un número desconocido lleva todavía una vida nómada en el bosque.

El mayor desafío actual que afrontan los ayoreo-totobiegosode para sobrevivir es la deforestación. El corazón de su territorio, donde habitan, está en manos de cinco empresas agroganaderas que lo están arrasando a gran velocidad: Yaguareté Porã, Carlos Casado S.A., River Plate S.A., BBC S.A. e Itapoti S.A.

Tienen previsto deforestar la mayor parte del bosque que habitan los ayoreo no contactados para crear nuevas haciendas ganaderas: ello tendrá consecuencias devastadoras para los ayoreo y echará por tierra cualquier posibilidad de que puedan seguir viviendo en su bosque ancestral.

¿Cómo viven?

Los ayoreo-totobiegosode viven en pequeñas comunidades. Cultivan calabazas, habas y melones en la tierra arenosa y cazan en el bosque. Las grandes tortugas, los cerdos salvajes y la abundante miel silvestre son alimentos muy preciados para ellos.

Cuatro o cinco familias viven juntas en una casa comunal en el bosque. Un pilar central de madera da soporte a una estructura abovedada formada por ramas más pequeñas, y coronada por barro seco.

Miembros del grupo ayoreo-totobiegosode en Paraguay el día de su primer contacto en 2004.

Miembros del grupo ayoreo-totobiegosode en Paraguay el día de su primer contacto en 2004. © GAT/Survival

Cada familia dispone de un fuego propio en el exterior. Sólo duermen dentro cuando llueve.

El ritual ayoreo más importante recibe el nombre de asojna, el chotacabras. El primer canto de este ave anunciaba la llegada de la estación lluviosa y un mes de celebraciones y festejos.

Una casa abandonada en el Chaco paraguayo perteneciente a indígenas aislados ayoreo-totobiegosodes.

Una casa abandonada en el Chaco paraguayo perteneciente a indígenas aislados ayoreo-totobiegosodes. © Survival

Los ayoreo, que actualmente viven en comunidades sedentarias, habitan en cabañas individuales familiares. A quienes han perdido su tierra no les queda más elección que convertirse en explotados trabajadores de las haciendas ganaderas que han ocupado buena parte de su territorio.

Los evangelizadores de Misión Nuevas Tribus tienen un puesto cerca de las comunidades, y ejercen una gran influencia sobre sus vidas diarias. Bajo el influjo de estos misioneros fundamentalistas, el ritual del asojna y muchos otros fueron suprimidos.

¿Cuál es el problema?

Paraguay, a pesar e su tamaño relativamente pequeño, ha sido el segundo país más deforestado de América Latina en las dos últimas décadas, por detrás de Brasil (Global Forest Watch, 2021). El bosque seco del Chaco está desapareciendo más rápido que cualquier otro bosque del planeta.

Las tierras habitadas por los ayoreo son algunas de las últimas zonas boscosas que quedan en pie en la región del Chaco, un gran testimonio de las habilidades conservacionistas de este pueblo indígena.

Sin embargo, la presión para alterar el bosque es inmensa. En la actualidad, casi toda la tierra de los ayoreo está en manos de terratenientes que contratan a equipos de trabajadores para talar el bosque de madera valiosa y así poder introducir ganado. Muchos de estos terratenientes son menonitas, pero la mayor parte de la tierra de los ayoreo ha sido comprada por paraguayos ricos y, especialmente, por empresas ganaderas brasileñas.

A pesar de que su territorio ocupa una extensión de 550.000 hectáreas, los ayoreo-totobiegosode están enfocando su lucha en lograr asegurar y proteger urgentemente al menos el corazón del mismo. Sin su bosque no pueden alimentarse ni subsistir, y están muy preocupados por sus familiares no contactados que aún viven allí.

En virtud de la legislación paraguaya, el área reclamada debería haber quedado bajo la titularidad de los ayoreo hace décadas, ya que tanto ésta, como la Constitución del país, reconocen el derecho de los indígenas a la titularidad sobre sus tierras tradicionales.

Pero los poderosos terratenientes, con la complicidad de los políticos, han pisoteado lla legislación en repetidas ocasiones y ya han excavado ilegalmente parte del bosque.

Crisis: “Debemos proteger el bosque que todavía tenemos”

Mientras las topadoras y los terratenientes ganaderos invaden cada vez más su territorio, los ayoreos de Paraguay están preocupados por la seguridad de sus parientes no contactados.

Presión internacional

Los ayoreo-totobiegosode llevan intentando desde 1993, cuando presentaron una reclamación formal de tierras, proteger su bosque frente a la rápida expansión de la frontera agrícola.

En 2013, ante la total falta de voluntad por parte de las autoridades paraguayas para hacer cumplir la ley y detener la destrucción de sus territorios, solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que interviniera.

En 2015, la CIDH dictó medidas urgentes para la protección del territorio ayoreo mientras estudiaba el dictamen sobre su reclamación territorial. Pero en 2016, el Gobierno paraguayo solicitó a los ayoreo iniciar negociaciones formales, utilizando a la Comisión como mediadora, para transferir la titularidad de sus tierras.

Sin embargo, quedó claro que el Gobierno estaba utilizando la “negociación” como una estrategia para seguir deforestando, y en 2021 los ayoreo abandonaron las negociaciones y pidieron a la Comisión que se pronunciara urgentemente sobre su caso de derechos territoriales.

Ante la inminente amenaza para la supervivencia de los ayoreo, las principales organizaciones indígenas de América Latina, con el apoyo de Survival, se unieron en solidaridad con los ayoreo y lanzaron un llamamiento público a la acción sin precedentes.

La bestia con piel de metal

En 1994 el conductor de una excavadora que estaba removiendo tierras en la selva fue atacado en la oscuridad de la noche. Estaba destruyendo los huertos y los campos de caza de un grupo de familias ayoreo-totobiegosodes. Uno de los indígenas, Esol, se vio obligado a salir de la selva en 2004. Aquí nos cuenta su ataque a la excavadora.

Actúa ahora para ayudar a los ayoreo

Los ayoreo necesitan apoyo urgente:

  • Si estás en Twitter, comparte este post para que la Comisión Interamericana ordene a Paraguay expulsar a las empresas y devolver a los ayoreo su tierra.