Indígenas no contactados huyen ante la invasión de madereros

Los madereros que operan ilegalmente en el Parque Nacional de Purús en Perú están obligando a numerosos indígenas no contactados a huir de su territorio ancestral. Los indígenas piro nómadas se han visto obligados a cruzar la frontera hasta Brasil, lo cual está causando conflictos con otros indígenas aislados cuyo territorio ocupan actualmente.
 
Funcionarios de la FUNAI, la agencia brasileña de asuntos indígenas, declaran haber visto indicios de operaciones madereras a gran escala tales como tablones de madera serrada con el sello de empresas peruanas y bidones de aceite, todo ello flotando río abajo por el Río Envira.

Dichos funcionarios están muy preocupados ante la posibilidad de que los piro contraigan enfermedades contra las que no tienen resistencia alguna debido a su aislamiento, y de que invadan las tierras de otros pueblos indígenas de Brasil, lo cual podría ocasionar serios conflictos al competir los grupos por los recursos.

Durante los últimos cuatro años, los funcionarios de la FUNAI han percibido signos crecientes de la presencia de indígenas piro no contactados en el estado de Acre en la frontera de Brasil con Perú. El campamento de la FUNAI en el Río Envira cerca de la frontera fue rodeado durante varios días por indígenas piro en 1998, y en 2000 los indígenas acudieron al campamento cuando estaba vacío y se llevaron comida, utensilios de cocina y herramientas. Los piro desean claramente que se les deje en paz: hace varios años, uno de ellos lanzó una flecha a José Carlos Meirelles, jefe del puesto de la FUNAI en el alto Río Envira.

La FUNAI ha encontrado 60 tapiris o refugios construidos por los indígenas piro y grandes cantidades de cabezas de pecaríes (un tipo de jabalí) y caparazones de tortuga, y estima que los indígenas podrían sumar hasta 300 personas. Creen que son nómadas puesto que no hay rastros de grandes malocas o casas comunales, y la localización de los refugios demuestra que los indígenas tienen que moverse en un área grande para satisfacer sus necesidades de caza.

Aunque varias áreas han sido protegidas en el sudeste de Perú en forma de Parques Nacionales o Reservas Territoriales para los muchos grupos de indígenas aislados que viven allí, dichas áreas no están correctamente protegidas, y son invadidas una y otra vez por empresas madereras que operan ilegalmente.

José Meirelles, jefe actual de la unidad de indígenas aislados de la FUNAI y habitante del área durante los últimos 18 años, advierte que "las operaciones madereras de Perú no son a pequeña escala" y teme que el conflicto estalle pronto. "En cuanto los piro comiencen a adentrarse en las tierras de los pueblos indígenas de Brasil, estallará una disputa territorial, y con ella la guerra. Acabarán matándose unos a otros. Sólo los buitres encontrarán los cuerpos". Según él, lo que una vez fue "un santuario intacto y refugio para los pueblos no contactados" está siendo destruido con una rapidez alarmante.

Los tres grupos de indígenas no contactados en el lado brasileño de la frontera no son nómadas y viven en grandes malocas, plantando cosechas en jardines. Se han reconocido tres áreas como pertenecientes a ellos. También ellos han sufrido periódicas invasiones de su tierra por parte de colonos, que en junio de 2000 dispararon sobre un grupo de indígenas no contactados en el río Alto Tarauca, matando a uno de ellos.