Las informaciones sobre el rapto de mujeres jarawas ha despertado preocupación sobre la explotación sexual de una tribu vulnerable a manos de cazadores furtivos.

Las informaciones sobre el rapto de mujeres jarawas ha despertado preocupación sobre la explotación sexual de una tribu vulnerable a manos de cazadores furtivos.
© Survival

Según noticias locales, siete hombres fueron arrestados en conexión con el presunto secuestro de mujeres jarawa vulnerables en las islas Andamán de la India.

Estos últimos acontecimientos fueron revelados por miembros de la tribu jarawa quienes notificaron la desaparición de siete mujeres. Se trata de la más reciente de una cadena de informaciones extremadamente alarmantes sobre explotación sexual de las mujeres jarawas y del suministro ilegal de alcohol por cuenta de los cazadores furtivos que invaden la selva de esta tribu.

Los jarawas solo han mantenido interacciones amistosas con sus vecinos desde 1998 y son altamente vulnerables a la explotación, enfermedades y dependencia de bienes como el alcohol traído por los foráneos.

Según las informaciones, los cazadores furtivos ilegales utilizan a las mujeres jarawas para que les ayuden a cazar y recolectar dentro de la reserva de la tribu. Hay claros indicios de que las mujeres están siendo seducidas con alcohol y que la explotación sexual ocurre periódicamente.

Survival International ha hecho un llamamiento para que las autoridades de las islas Andamán adopten medidas firmes contra los cazadores furtivos que suministran alcohol a los jarawas, para que investiguen urgentemente las denuncias de explotación sexual de las mujeres jarawas y garanticen que los responsables de abusar y explotar a miembros de la tribu serán sancionados.

El director de Survival International, Stephen Corry declaró: “Esta es la última historia perturbadora que sigue a la avalancha de informaciones recientes que sugieren el periódico abuso sexual de las mujeres jarawas por foráneos. Estos hombres nunca debieron estar en territorio jarawa. Hay una solución sencilla: las autoridades deben detener la caza furtiva y reforzar los límites de la reserva. Es la única vía para frenar la explotación de las mujeres jarawas a manos de estos predadores”.