Sri Lanka: Survival pide a la ONU que defienda a los wanniyala-aettos

Muchos wanniyala-aettos han sido multados por cazar en su propia selva. Algunos incluso han muerto a causa de disparos.

Muchos wanniyala-aettos han sido multados por cazar en su propia selva. Algunos incluso han muerto a causa de disparos.

© Survival

El 15 de marzo el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas tratará el tema del historial de derechos humanos de Sri Lanka. Es probable que durante la sesión el país reciba críticas importantes por las graves violaciones que comete y que Estados Unidos le pida rendir cuentas. Sin embargo, una comunidad brilla por su ausencia en las críticas internacionales a Sri Lanka: los indígenas wanniyala-aettos.

Los wanniyala-aettos, conocidos comúnmente entre los foráneos como veddahs, están luchando por sobrevivir en lo que queda de su tierra. En la década de los 50 su territorio se abrió a los colonos sinaleses, y la selva y sus terrenos de caza fueron destruidos por las excavadoras e inundados. En 1983 su último refugio en la selva fue transformado en el Parque Nacional de Maduru Oya. Los wanniyala-aettos fueron reasentados en comunidades del Gobierno y se les prohibió entrar en el parque sin permisos. También se les prohibió cazar en el parque. En la actualidad siguen perdiendo pedazos de su tierra, que van a parar a los foráneos que continúan siendo realojados en la zona.

La pérdida de su selva y la creación del Parque Nacional han acabado con los medios de subsistencia de los wanniyala-aettos, y con gran parte de lo que daba sentido a sus vidas. El alcoholismo y las enfermedades mentales están ahora muy presentes. Muchos de ellos se enfrentan al acoso de los guardas forestales y a la discriminación de los colonos que los rodean. Muchos wanniyala-aettos han sido asesinados, apaleados o arrestados por cazar en su tierra ancestral, a pesar de una promesa del presidente del país de que tendrían derecho a cazar para subsistir.

En el último incidente mortal, en marzo del pasado año, un hombre wanniyala-aetto de 26 años, Tale Warige Sunila, recibió un disparo mortal de un guarda forestal por “cazar furtivamente” en su tierra ancestral dentro del parque. Tenía un permiso que le permitía estar en el parque, pero no cazar. En los últimos años otros tres wanniyala-aettos, todos ellos con permisos, han sido asesinados por cazar en su selva tradicional.

Survival International ha pedido al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que inste al Gobierno del país a “reconocer el derecho de los wanniyala-aettos a vivir, cazar para su consumo propio y recolectar productos de la selva en su tierra ancestral dentro del parque, y para permitir regresar a aquellos que quieran hacerlo”. En un alegato escrito, Survival también pidió al Consejo que instara “al Gobierno de Sri Lanka a garantizar que las personas responsables de matar y acosar a los wanniyala-aettos por acceder a su tierra tradicional sean llevados ante la justicia”.

Lee el alegato completo (en inglés)