Los bosques de los ogieks representan una de las reservas de carbono más importantes de África y una de las principales fuentes de agua de los ríos de Kenia.

Los bosques de los ogieks representan una de las reservas de carbono más importantes de África y una de las principales fuentes de agua de los ríos de Kenia.

© Yoshi Shimizu

A raíz de la visita del papa Francisco a Kenia, durante la que pidió una mayor protección del medioambiente, algunos de los últimos cazadores-recolectores de África apremiaron al Presidente para que salve su bosque ancestral de la destrucción.

El bosque de Mau forma parte de la tierra ancestral de los ogieks, que han cazado y recolectado en la zona desde tiempos inmemoriales.

A pesar de que los ogieks han denunciado una deforestación desenfrenada, las autoridades no han actuado, lo que llevó a una comunidad a presentar su caso ante el presidente Uhuru Kenyatta.

Durante años, el Gobierno de Kenia ha fracasado a la hora de reconocer el rol que los ogieks han desempeñado en la protección de sus tierras. En varias ocasiones incluso los ha expulsado ilegalmente del bosque de Mau en nombre de la conservación de la naturaleza.

El principal ente que vela por los derechos humanos de África declaró en 2012 que dichas expulsiones suponían una seria violación de los derechos humanos de los ogieks.

Refirió su caso a la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos pidiendo que prestara especial atención al papel crucial que desempeñan los pueblos indígenas en la conservación de la naturaleza. Los ogieks aún siguen a la espera de la decisión de la Corte.

Las expulsiones tampoco han servido para proteger el bosque. En muchos casos lo han abierto a la tala y a las plantaciones comerciales, algunas de las cuales pertenecen a funcionarios del Gobierno.

Si las autoridades no actúan contra la destrucción de su territorio, la comunidad ogiek afirma que protegerá el bosque con sus propias manos.

Survival International insta a los líderes mundiales que han acudido a la cumbre climática COP21 a que reconozcan que pueblos indígenas como los ogieks deberían liderar el movimiento medioambiental.