Mujeres y niñas jummas son atacadas a menudo cuando están solas en el bosque, o cuando van al río a por agua o a bañarse.

Mujeres y niñas jummas son atacadas a menudo cuando están solas en el bosque, o cuando van al río a por agua o a bañarse.
© GMB Akash/Survival

El Gobierno de Bangladés a causado indignación al prohibir que los indígenas jummas hablen con extranjeros o ciudadanos bengalíes que residan fuera de las Chittagong Hill Tracts (CHT por sus siglas en inglés) a menos que se cuente con la presencia de algún soldado o funcionario. La restricción no afecta a los bengalíes, los habitantes no indígenas que residen en las CHT.

Esta zona del sudeste de Bangladés es el hogar de once pueblos indígenas, a los que se conoce colectivamente como jummas. Las disputas de tierras entre los jummas originarios de Bangladés y cientos de miles de colonos trasladados a la región por el Gobierno son moneda común y derivan a menudo en violencia contra los primeros.

El Ministerio del Interior también ha impuesto restricciones estrictas a los extranjeros para obtener permisos de entrada a las CHT. Solo les serán permitidas las visitas tras presentar sus solicitudes con un mes de antelación y en caso de recibir luz verde por parte de las agencias de inteligencia.

La orden amordaza efectivamente a los jummas para evitar que hablen con foráneos sobre el robo de sus tierras y la violencia que se ejerce contra ellos. Esto ha desatado la indignación en las Hill Tracts donde ha sido descrita como racista y discriminatoria.

Survival International ha condenado este silenciamiento de los jummas y pide al Gobierno de Bangladés que cancele la directiva inmediatamente.

A pesar de la firma de un tratado de paz entre jummas y el Gobierno de Bangladés en 1997, las violaciones de derechos humanos perpetradas en contra de los pueblos jummas siguen muy extendidas.

Los ataques contra mujeres y niñas jummas son un problema creciente. En las primeras semanas de 2015 se han registrado denuncias de al menos tres casos de violaciones, incluida la de una niña jumma de solo 8 años perteneciente a la tribu marma, y de otros cuatro intentos.

Las mujeres y niñas jummas siguen siendo violadas y atacadas sexualmente con impunidad en las CHT a pesar de los numerosos puestos de control militares que se supone tienen la función de proporcionar seguridad a la zona. La mayoría de los ataques en contra de los jummas y los actos de violencia sexual son perpetrados cerca de o, a menudo, a la vista de los puestos de control.