Habitantes papúes desprovistos de su ropa superior y con las manos atadas tras la espalda antes de ser interrogados por la policía.

Habitantes papúes desprovistos de su ropa superior y con las manos atadas tras la espalda antes de ser interrogados por la policía. © local media

Cientos de indígenas papúes han huido de sus hogares tras una brutal operación militar en las tierras altas de Papúa. La campaña represiva se desarrolla cerca de Grasberg, la mina de cobre y oro más grande del mundo.

El 7 de enero, cientos de policías y soldados se dirigieron al poblado montañoso de Utikini, tras el asesinato de dos policías y un guardia de seguridad de la mina.

Han salido a la luz imágenes, posiblemente tomadas a modo de trofeos por los soldados o policías, que muestran a hombres papúes desnudos hasta la cintura con sus manos atadas por detrás de la espalda. Los habitantes aseguran que 116 papúes han sido arrestados, incluidas 48 mujeres y 3 niños. La policía ha interrogado y torturado a muchos de ellos. Doce todavía permanecen bajo custodia policial.

Survival International ha recibido informaciones de que en un poblado cercano un hombre, Jekson Waker, recibió dos disparos en un pie para “mantenerlo quieto”. Los soldados y la policía han quemado casas y tiendas pertenecientes a miembros de las tribus dani, amungme, damal y moni.

La policía presuntamente encontró que muchos de los habitantes tenían tarjetas de apoyo a la autodeterminación de Papúa. Gestos políticos como ese pueden ser peligrosos en Papúa Occidental, donde se encarcela a la gente hasta 15 años tan solo por izar la bandera de Papúa.

Activistas han denunciado que durante una rueda de prensa el pasado 7 de enero, un jefe de la policía indonesia declaró: “Les ordené que quemasen las casas de civiles en el poblado de Utikini. Esto se hizo deliberadamente para cercenar al movimiento. Les aniquilaré.”

La presencia de tantos policías y soldados ha sembrado el terror en la región; muchos han abandonado sus poblados y actualmente se ocultan en la selva. Operaciones militares de barrido como estas son comunes en Papúa Occidental, donde los soldados y la policía asesinan, violan y torturan con impunidad.

Este incidente acontece tan solo semanas después del tiroteo mortal a manos de soldados y policías que costó la vida a cinco adolescentes papúes. El nuevo Presidente de Indonesia condenó los asesinatos y exigió que una misión de investigación esclarezca las muertes. A pesar de ello, muchos papúes continúan descontentos por el hecho de que el Presidente tardara 20 días en pronunciarse y tienen pocas esperanzas de que se haga justicia.