Hombre guaraní.

Hombre guaraní.
© Joaó Ripper/Survival

Una comunidad de indígenas guaraníes de Brasil ha hablado de su “miedo, desesperación y profundo dolor” después de que les hayan entregado una orden de desalojo que los obliga a abandonar su tierra.

Los guaraníes de la comunidad de Laranjeira Ñanderu llevan viviendo en un pequeño retazo de su territorio ancestral desde mayo de 2011.

Con anterioridad, los indígenas habían pasado un año y medio viviendo en chozas improvisadas en la cuneta de una carretera principal, sin apenas acceso a agua potable y atención médica. Al menos tres guaraníes murieron tras ser atropellados por vehículos.

La tierra de los indígenas de Laranjeira Ñanderu les fue arrebatada en los años sesenta para dejar paso a haciendas de ganado. Desde entonces, los guaraníes han sufrido violencia, intimidación y varios desalojos brutales.

Desde que regresaron a esta parte de tierra en mayo del año pasado, las condiciones han mejorado y ahora los guaraníes tienen algo de acceso al agua potable.

Si se obliga a los indígenas a marcharse, podrían acabar de nuevo en la cuneta, o en una reserva superpoblada donde abundan la violencia, la desnutrición, las enfermedades y los suicidios.

Los guaraníes han dicho en una declaración: “Ya hemos pasado por varias décadas de miseria… en cualquier momento podrían expulsarnos de nuestro territorio ancestral, que ahora ocupamos. Estamos tristes y horrorizados por esta noticia”.

“Queremos sobrevivir física y culturalmente aquí; queremos protección y apoyo vital de las autoridades brasileñas para garantizar que las generaciones guaraníes futuras de este país no serán víctimas de la violencia”.

Como muchas otras comunidades guaraníes, los indígenas de Laranjeira Ñanderu están a la espera de que el Gobierno cumpla con su obligación de demarcar y proteger su territorio para su uso exclusivo.

Survival ha pedido a las autoridades brasileñas que cancelen la orden de desalojo y que reconozcan los derechos territoriales de los guaraníes inmediatamente.