Chamán yanomami
Chamán yanomami
© Claudia Andujar/Survival

Buscadores de oro ilegales mataron a tiros a un líder yekuana e hirieron a su hijo el pasado miércoles 21 de enero, en el estado brasileño de Roraima.

El indígena yekuana Vicente Cartón y su hijo Ronildo se habían negado a llevar a los buscadores de oro río arriba a través de los peligrosos rápidos del río Uraricoera hasta la reserva indígena yanomami. Los buscadores de oro les dispararon: Vicente murió en el acto, mientras que Ronildo consiguió escapar arrojándose al río. Se escondió en la selva hasta que consiguió emprender el regreso a su comunidad.

Los yekuana viven en Uaicás, una amplia comunidad situada al norte del territorio yanomami, y en diversas comunidades colindantes con la reserva. Son expertos en navegación fluvial y famosos por sus grandes canoas de madera.

Los yanomami llevan al menos un año denunciando públicamente la presencia de buscadores de oro ilegales en su tierra, pero las autoridades no han hecho nada para desalojarlos. El hermano de Ronildo advierte: “Los buscadores de oro son peligrosos y van armados”.

Los yanomami y los yekuana comienzan a recuperarse ahora de la masiva fiebre del oro de la década de los ochenta que diezmó sus poblaciones a causa de la violencia y la enfermedad. Tras muchos años de presión por parte de los indígenas y sus simpatizantes, los gobiernos de Brasil y Venezuela reconocieron finalmente el territorio yanomami en 1992.

Este último incidente trágico es un claro indicio de que las invasiones están aumentando y de que la actividad minera ilegal se vuelve a abrir camino.
La violencia contra los pueblos indígenas no se limita al norte de Brasil. Valmireide Zoromará, una líder del pueblo paresi, fue asesinada este mismo mes en el estado de Mato Grosso. El gerente de una hacienda de ganado le disparó mientras pescaba con su familia. Se cree que su muerte se debió a los conflictos territoriales.

CIMI, una organización brasileña de derechos indígenas, informa de que al menos 53 indígenas fueron asesinados en nueve estados brasileños a lo largo de 2008.