Se intensifica la oposición al reconocimiento de los derechos territoriales guaraní

Los indígenas guaraní del Estado brasileño de Mato Grosso do Sul sufrieron un revés la semana pasada cuando la FUNAI, el Departamento Gubernamental de Asuntos Indígenas brasileño, suspendió los estudios que se estaban llevando a cabo para la identificación de sus territorios.

Mercio Meira, presidente de la FUNAI, fue recibido en la capital de Estado por una manifestación de terratenientes que se oponen a los derechos territoriales guaraní.

Tras una tensa reunión con el gobernador del Estado y asociaciones de productores rurales, Meira suspendió los estudios de forma temporal. Survival acaba de recibir informaciones que indican que dichos estudios han sido retomados.

Mientras los terratenientes avivan la opinión en contra de los indígenas, líderes y organizaciones guaraní han hecho público un comunicado en el que dicen: "no aceptamos aplazamiento alguno del proceso de identificación y demarcación de los tekohas (tierras ancestrales guaraní)".

La difícil situación en la que se encuentran los guaraní es apoyada por un conjunto de organizaciones que han firmado un documento titulado: "No al Genocidio: Por la Tierra y la Vida del Pueblo Guaraní-Kaiowá", que será entregado al presidente brasileño Lula da Silva.

Los guaraní sufren una grave escasez de tierra, y durante décadas han luchado para recuperar sus tierras. Con la rápida extensión de las plantaciones de caña de azúcar y de soja, se ven cada vez más hacinados en minúsculas reservas o se les fuerza a acampar al borde de las carreteras. Esto trae como resultado desnutrición, violencia y alcoholismo.

Muchos guaraní terminan trabajando en condiciones equiparables a la esclavitud en plantaciones de los alrededores. Otros acaban tras los barrotes, acusados de crímenes menores, a menudo sin acceso a un intérprete y carentes de una representación legal apropiada.

Los guaraní, profundamente afectados por la escasez de tierras, registran altas tasas de suicidio, sin precedentes en América del Sur. Más de 500 guaraní se han suicidado en los últimos 20 años.