El Gobierno noruego considera que la mina de Rio Tinto en Papúa es “poco ética”

El Gobierno noruego ha vendido las acciones que tenía en la compañía británica Rio Tinto, cuya mina Grasberg, situada en Papúa Occidental (Indonesia), ha devastado las tierras de los pueblos indígenas amungme y kamoro.

Noruega vendió sus casi 500 millones de libras en acciones de Rio Tinto después de que su Consejo de Ética recomendara excluir a la compañía del fondo de pensiones del Gobierno.

Las recomendaciones del Consejo se basaron en “el riesgo de contribuir a un serio daño medioambiental” a través de la participación de Rio Tinto en la extracción de cobre y oro en la mina Grasberg.

Rio Tinto, una de las principales empresas británicas, explota la mina Grasberg junto a su socio empresarial, la compañía americana Freeport McMoRan. El Ministerio de Economía de Noruega excluyó a Freeport del fondo de pensiones del Gobierno en el 2006 por motivos similares.

Grasberg es la mina de oro más grande del mundo. A diario vierte alrededor de 230.000 toneladas de desechos directamente al río Akywa, poniendo así en peligro el suelo y contaminando el agua a través del drenaje de rocas ácidas.

Los desechos también cubren la vegetación, provocando la muerte de los árboles y las palmeras de sagú, alimento esencial en la dieta de los indígenas kamoro. Antes de la explotación minera, los kamoro utilizaban el agua del río para beber, pescar y lavar, y el bosque, que también se está viendo afectado por la contaminación, para la caza.

En 1996, Rio Tinto (entonces conocida como RTZ) se asoció con PT Freeport Indonesia. Por aquel entonces, Freeport era el objetivo de una fuerte campaña pública desarrollada por Survival y otros grupos, debido a los asesinatos y a la tortura de  indígenas llevados a cabo por soldados contratados por Freeport para proteger la mina.

A pesar del historial de Freeport, Rio Tinto decidió invertir en la mina y financiar su expansión. En el 2002 Freeport desembolsó un total de 5,6 millones de dólares americanos en concepto de “gastos de apoyo a la seguridad gubernamental”. Survival considera que las fuerzas armadas de Indonesia tratan a los papúes peor de lo que ningún pueblo indígena es tratado en cualquier otra parte del mundo.