Los indígenas aislados se convierten en el objetivo de la guerrilla y del ejército

Ciento treinta nukak, uno de los últimos pueblos indígenas nómadas del Amazonas, han abandonado sus hogares en la selva tras verse atrapados en el conflicto armado que sacude Colombia. El grupo, que constituye cerca de un tercio de la población nukak existente, acampa ahora a las afueras de la ciudad de San José.

Tras los enfrentamientos que tuvieron lugar en su remoto territorio entre el ejército, los paramilitares y la guerrilla de izquierdas de las FARC hace dos años, los indígenas esperaban que su hogar en la selva estuviera por fin a salvo. Sin embargo, estas esperanzas se han desvanecido. Muchos de los indígenas que actualmente huyen de los enfrentamientos, nunca antes habían salido de la selva.

En los últimos incidentes, rebeldes de las FARC han disparado a indígenas nukak y han desplazado a la fuerza a siete familias de sus hogares después de que un hombre nukak fuera utilizado por el ejército colombiano para localizar un asentamiento rebelde. Todos los bandos luchan por hacerse con el control del lucrativo cultivo de coca, materia prima de la cocaína. La lejanía del territorio de los nukak hace de él un enclave ideal para el cultivo de coca.

El último éxodo nukak se produce tras el reciente fallecimiento de la mujer nukak más anciana que aún sobrevivía: Ewapa. Su marido, Kerayi, el hombre nukak más anciano, describía como “sombrío” el futuro de su pueblo. La mayoría de los nukak de mediana edad y mayores habían ya muerto a causa de enfermedades devastadoras que azotaron al pueblo indígena a raíz de ser contactados por vez primera vez en 1988. Más de la mitad de la población ha muerto desde entonces.

Ewapa falleció por malnutrición y malaria después de abandonar la selva a causa del conflicto armado. Pasó los últimos años de su vida en San José, donde fue muy infeliz. Tenía dificultades para comer y en el momento de su muerte estaba extremadamente delgada.

Fuentes internas a Survival han declarado: “los nukak sólo quieren vivir en paz, en su propio territorio. No tienen nada que ver en el conflicto armado colombiano, aunque el ejército y la guerrilla parecen incapaces de dejarlos en paz. El contacto con el mundo exterior ha llevado al pueblo indígena de los nukak veinte años de miseria, muerte y exilio".

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Laura de Luis
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