Rusia cierra una organización defensora de los derechos indígenas

Los pueblos indígenas de Rusia, como los nenets, pastores de renos, se han llevado la peor parte de la explotación de sus tierras para la extracción de petróleo y gas, y en muchos casos son la última barrera de resistencia frente a la destrucción del Ártico.

Los pueblos indígenas de Rusia, como los nenets, pastores de renos, se han llevado la peor parte de la explotación de sus tierras para la extracción de petróleo y gas, y en muchos casos son la última barrera de resistencia frente a la destrucción del Ártico.

© C. Sarmik/ Survival 2014

El Tribunal Municipal de Moscú ha ordenado a la organización rusa de derechos indígenas, el Centro de Apoyo a los Pueblos Indígenas del Norte (CSIPN, según sus siglas en inglés), que cierre sus puertas. Es el movimiento más reciente del intento del Ministerio de Justicia de silenciar las voces de los pueblos indígenas de Rusia.

El CSIPN, que cumplirá su 20º aniversario en 2020, califica la decisión de “represalia por sus continuos esfuerzos en la defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas del norte de Rusia, Siberia y el lejano este de Rusia”.

Esta presión de las autoridades no es nueva para los activistas que defienden los derechos indígenas en Rusia. En 2012, la Asociación Rusa de Pueblos Indígenas del Norte fue obligada a cerrar durante seis meses.

En 2014, al director del CSIPN, Rodion Sulyandziga, le confiscaron el pasaporte en el aeropuerto moscovita para impedirle asistir a la Conferencia de Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas en Nueva York y en 2015 el CSIPN fue calificado de “agente extranjero” y acosado hasta que renunció a toda financiación internacional.

El CSIPN, que ha colaborado durante muchos años con Survival International en defensa de los derechos de los pueblos indígenas de Siberia, ha calificado la sentencia del tribunal de “duro golpe a la confianza de los pueblos indígenas del norte en una justicia justa”. Ha prometido recurrir y continuar con su labor a favor de los derechos de los pueblos indígenas en Rusia.

Asimismo, ha declarado: “Proseguiremos con nuestra labor de proteger a los segmentos más invisibles y vulnerables de nuestra sociedad, como los pueblos indígenas del norte, Siberia y el lejano este, que constituyen la última barrera de resistencia a la explotación a ultranza de los recursos del Ártico por las empresas y son los últimos custodios del patrimonio natural de Rusia”.