El ejército venezolano abre fuego contra indígenas pemones en Venezuela

Imagen extraída de un vídeo enviado a Survival del ejército venezolano abriendo fuego contra un grupo de indígenas pemones. 22 de febrero de 2019 © Survival

Imagen extraída de un vídeo enviado a Survival del ejército venezolano abriendo fuego contra un grupo de indígenas pemones. 22 de febrero de 2019 © Survival

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Una mujer murió y 25 personas más resultaron heridas después de que soldados abrieran fuego contra un grupo de pemones. A raíz de las heridas sufridas durante el ataque, cuatro pemones más murieron. Según se ha reportado, otros fueron detenidos por las autoridades.

El tiroteo se produjo el pasado 22 de febrero cerca de la frontera con Brasil. Pemones de la comunidad de Kumarakapay (también conocida como San Francisco de Yuruaní) habían bloqueado la carretera para evitar que las tropas del ejército llegaran al acceso fronterizo. El presidente Maduro había ordenado el cierre de las fronteras para evitar que ayuda humanitaria procedente de Brasil entrara en el país.

Centenares de familias pemones buscaron refugio en la selva y en las colinas de los alrededores. Una lideresa pemon consiguió enviar una grabación mientras huía, donde declaraba: “Esto es la guerra que se prendió. Tienen orden de dispararnos, sea quien sea. Empezó la persecución de los capitanes generales [consejos de líderes pemones]. Ya pasaron por mi comunidad disparando… con fusiles”.

Como respuesta a una petición de la ONG venezolana Foro Penal, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha escrito al Gobierno de Venezuela expresando su enorme preocupación por la situación que se vive y ha pedido que respete los derechos del pueblo indígena pemon y que garantice su seguridad.

La tensión entre el ejército y los pemones se remonta a los últimos meses con motivo de la creciente militarización de su territorio. El pasado mes de diciembre un líder pemon murió de un disparo y dos pemones más resultaron heridos por las tropas del servicio de contrainteligencia durante una operación para expulsar a mineros de oro ilegales de la zona. El operativo tenía como trasfondo facilitar el camino para el colosal proyecto Arco Minero del Orinoco, que abrirá el territorio de los pemones y otros pueblos indígenas a la minería a gran escala. Muchas comunidades indígenas, que ya han sufrido los devastadores impactos de la minería a pequeña y gran escala, se oponen tajantemente al proyecto.

La población pemon en Venezuela supera las 30.000 personas. Viven sobretodo en la Gran Sabana (una impresionante región de sabana natural ubicada en las tierras altas), la cuenca superior del Caroní y la selva baja de Imataca. Pero también son muchos los pemones que habitan en la vecina Guyana y en Brasil, donde a menudo se los conoce como arekunas y taulepangs.

Buena parte de la Gran Sabana se encuentra en el Parque Nacional Canaima, un área de 2,4 millones de hectáreas creada en junio de 1962 para proteger esta región única. En enero de 1994 fue reconocida como Patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Para los pemones, sus espectaculares mesetas y cascadas como el Salto Ángel, la más alta del mundo, son sagradas. Muchas de las plantas que crecen en la cima de sus montañas no se hallan en ningún otro lugar del mundo. Biológicamente diverso, el parque también alberga una serie de especies en peligro de extinción como el oso hormiguero gigante, la nutria gigante y jaguares.

Los pemones cultivan mandioca y otros tubérculos como patatas dulces y batata. También plantan bananas, plátanos y piñas. Complementan su dieta con la caza y la pesca. Las palmeras les proporcionan frutos y materiales para sus hogares. Algunas aldeas pemones en la sabana han establecido proyectos de turismo a pequeña escala para obtener ingresos en efectivo.

Las tierras pemones están en el punto de mira de los sucesivos gobiernos venezolanos para su explotación minera y maderera, y buscadores de oro a pequeña escala llevan años operando en ellas ilegalmente. Todo ello ha tenido un impacto devastador en el medioambiente.

En la década de los 90, con el apoyo de Survival, los pemones se opusieron a la construcción de una enorme línea eléctrica con torres de alta tensión que atravesaba el corazón de su territorio para proveer de electricidad a Brasil. A pesar de una enérgica campaña en contra, el Gobierno presionó para que el proyecto saliera adelante.