Los khadias fueron expulsados de su hogar dentro de la Reserva de Tigre de Similipal en diciembre de 2013. Ahora viven en condiciones precarias, bajo láminas de plástico, y no han recibido la compensación que les fue prometida.

Los khadias fueron expulsados de su hogar dentro de la Reserva de Tigre de Similipal en diciembre de 2013. Ahora viven en condiciones precarias, bajo láminas de plástico, y no han recibido la compensación que les fue prometida.

© Survival International

Survival International ha recibido informaciones alarmantes de que varias comunidades tribales afrontan la expulsión inminente de las reservas de tigres en Odisha, al este de la India, a pesar de la desesperada petición de los miembros de las comunidades para permanecer en la tierra y para que se les involucre en la protección del bosque.

Los testimonios obtenidos por Survival muestran que las tribus en la Reserva de Tigre de Similipal, que han vivido con la fauna del bosque durante generaciones, están decididas a permanecer en su tierra; pero llevan años enfrentándose al acoso y las presiones de los guardas forestales para obligarlas a salir de la reserva.

Un hombre de la tribu munda de Jamunagarh, una de las comunidades amenazadas por las expulsiones, dijo a Survival: “Somos muy dependientes del bosque… No tenemos ningún conflicto con los animales. Nosotros no cazamos o talamos los árboles. Si nos vamos, afrontaremos muchas penurias… ¡por favor, no nos desalojen!”

En lo que supondría un potencial quebrantamiento de la ley, las autoridades en Odisha están decididas a expulsar a todos los habitantes humanos de las “áreas principales” en el interior de las reservas de tigres. De un total de seis comunidades, tres ya han sido desalojadas de Similipal y los planes de expulsión están en curso en la vecina Reserva de Tigre de Satkosia.

Dos hombres mundas de la comunidad de Jamunagarh han enviado una desesperada petición para permanecer en su tierra, en la Reserva de Tigre de Similipal.

Dos hombres mundas de la comunidad de Jamunagarh han enviado una desesperada petición para permanecer en su tierra, en la Reserva de Tigre de Similipal.

© Survival International

Durante la más reciente expulsión en Similipal, en diciembre de 2013, 32 familias de la tribu khadia fueron desplazadas a un reasentamiento fuera de Similipal y solo recibieron una fracción de la compensación que se les prometió. Refugiados bajo láminas de plástico en una minúscula parcela de tierra, la tribu depende ahora por completo de las limosnas del Gobierno para su supervivencia.

Reportajes de los medios locales auparon la expulsión de diciembre como un “gran éxito” que “facilitará” los futuros traslados. Pero los mundas de Jamunagarh estaban horrorizados por las condiciones de los lugares de reasentamiento, declarando: “Hemos estado allí. Ver las condiciones hizo a mi corazón romper en llanto. Por favor, no nos desalojen”.

De acuerdo con la legislación India se requiere el consentimiento de los miembros de las comunidades y sus reclamos a la tierra de sus bosques deben ser procesados antes de que tales reasentamientos se produzcan. Pero sus derechos son ignorados y se desgasta a las comunidades hostigándolas y con promesas de dinero, comida, ganado y tierra, muchas de las cuales nunca se materializan.

Como los conservacionistas originales, los pueblos indígenas y tribales habitan las regiones más biodiversas del planeta y, a menudo, la fauna ha podido sobrevivir gracias a que ellos han protegido sus frágiles ecosistemas. Pero las autoridades de la India parecen intentar la creación de zonas libres de humanos dentro de las reservas de tigres en toda la nación.

El director de Survival, Stephen Corry, declaró: “Los pueblos tribales son, por lo general, los mejores conservacionistas. A pesar de ello, en muchos lugares de todo el mundo se les está expulsando ilegalmente de sus tierras en nombre de la ‘conservación’. En ningún lugar esto es un hecho tan flagrante como en las reservas donde la gente que ha coexistido junto a la fauna durante generaciones es expulsada para dejar paso a los autobuses atestados de turistas y los caminos e infraestructuras que ellos demandan. No se trata de conservación, se trata de otros lucrando a costa de las tierras tribales”.