Desde los cazadores de Canadá hasta los cazadores-recolectores de África, los pueblos indígenas han encontrado formas ingeniosas de supervivencia a lo largo de miles de años.

Durante la estación seca los jarawas utilizan la resina de las palmeras de ratán como fuente de líquido.

Cuando recolectan miel de abejas salvajes, escupen la savia de una hoja sobre la colmena para ahuyentar a las abejas.

Durante la estación seca los jarawas utilizan la resina de las palmeras de ratán como fuente de líquido.

Cuando recolectan miel de abejas salvajes, escupen la savia de una hoja sobre la colmena para ahuyentar a las abejas.

© Salomé/Survival

Los mokenes del mar de Andamán, también conocidos como “gitanos del mar”, han desarrollado una habilidad única para enfocar la vista bajo el agua y poder así sumergirse en busca de comida en el suelo marino. Su visión es un 50% más aguda que la de los europeos.

Los mokenes del mar de Andamán, también conocidos como “gitanos del mar”, han desarrollado una habilidad única para enfocar la vista bajo el agua y poder así sumergirse en busca de comida en el suelo marino. Su visión es un 50% más aguda que la de los europeos.

© James Morgan/Survival

La historia oral de los mokenes es rica en el conocimiento del mar, de los vientos y de los ciclos lunares.

Una leyenda cuenta la historia del _la-boon_, o "la ola que se come a la gente". Dice el cuento que justo antes de que llegue el _la-boon_ el mar retrocede.

Cuando las olas retrocedieron poco antes del tsunami asiático de 2004, los ancianos de una comunidad moken en Tailandia reconocieron las señales y condujeron a su comunidad y a los turistas a la seguridad de un lugar elevado

La historia oral de los mokenes es rica en el conocimiento del mar, de los vientos y de los ciclos lunares.

Una leyenda cuenta la historia del la-boon, o “la ola que se come a la gente”. Dice el cuento que justo antes de que llegue el la-boon el mar retrocede.

Cuando las olas retrocedieron poco antes del tsunami asiático de 2004, los ancianos de una comunidad moken en Tailandia reconocieron las señales y condujeron a su comunidad y a los turistas a la seguridad de un lugar elevado

© Cat Vinton/Survival

En las selvas de Borneo, los hombres penanes cazan jabalíes con cerbatanas hechas de madera y dardos impregnados en _tajem_, un veneno extraído del látex lechoso de un árbol.  

El veneno interfiere en el funcionamiento del corazón del animal.

Las cerbatanas amazónicas pueden superar los dos metros y medio de largo.

En las selvas de Borneo, los hombres penanes cazan jabalíes con cerbatanas hechas de madera y dardos impregnados en tajem, un veneno extraído del látex lechoso de un árbol.

El veneno interfiere en el funcionamiento del corazón del animal.

Las cerbatanas amazónicas pueden superar los dos metros y medio de largo.

© Victor Barro/Survival

Hasta la década de los 60 todos los penanes vivían como nómadas y se comunicaban con grupos diferentes mediante un complejo sistema de señales, a base de palos y ramas, al que denominan _Oroo_.  

_Oroo_ transmitía mensajes como, "la persona que pasó por aquí estaba enferma", o "la persona que pasó por aquí tenía hambre”.

Hasta la década de los 60 todos los penanes vivían como nómadas y se comunicaban con grupos diferentes mediante un complejo sistema de señales, a base de palos y ramas, al que denominan Oroo.

Oroo transmitía mensajes como, “la persona que pasó por aquí estaba enferma”, o "la persona que pasó por aquí tenía hambre”.

© Survival International

Desde los años 70, las tierras ancestrales de los penanes han sido arrasadas, calcinadas y taladas para dejar paso a la industria maderera, las plantaciones de palma de aceite, los gasoductos y las presas hidroeléctricas.

Desde los años 70, las tierras ancestrales de los penanes han sido arrasadas, calcinadas y taladas para dejar paso a la industria maderera, las plantaciones de palma de aceite, los gasoductos y las presas hidroeléctricas.

© Robin Hanbury-Tenison/Survival

Muchos pueblos indígenas y tribales tienen un conocimiento enciclopédico de los animales, plantas y hierbas autóctonas; los yanomamis, por ejemplo, utilizan en torno a 500 especies de plantas distintas a diario.

Los indígenas yalis de Papúa Occidental son excelentes ecologistas y pueden reconocer al menos 49 especies de batata y 13 de plátanos.

Muchos pueblos indígenas y tribales tienen un conocimiento enciclopédico de los animales, plantas y hierbas autóctonas; los yanomamis, por ejemplo, utilizan en torno a 500 especies de plantas distintas a diario.

Los indígenas yalis de Papúa Occidental son excelentes ecologistas y pueden reconocer al menos 49 especies de batata y 13 de plátanos.

© William Milliken/Survival

Con el paso del tiempo los pueblos indígenas han desarrollado sistemas de salud complejos y holísticos.

La corteza del árbol del copal se aplica sobre infecciones del ojo, el jugo de la uña de gato se usa para tratar la diarrea y las hojas aromáticas machacadas se inhalan para aliviar los resfriados y las náuseas.

Muchos de los fármacos que actualmente se usan en la medicina occidental tienen su origen en pueblos indígenas y tribales, y han salvado millones de vidas. El veneno _curare_, que los cazadores yanomamis utilizan desde tiempos inmemoriales sobre las puntas de sus flechas para paralizar a sus presas, ha sido adoptado por la medicina occidental como relajante muscular.

Con el paso del tiempo los pueblos indígenas han desarrollado sistemas de salud complejos y holísticos.

La corteza del árbol del copal se aplica sobre infecciones del ojo, el jugo de la uña de gato se usa para tratar la diarrea y las hojas aromáticas machacadas se inhalan para aliviar los resfriados y las náuseas.

Muchos de los fármacos que actualmente se usan en la medicina occidental tienen su origen en pueblos indígenas y tribales, y han salvado millones de vidas. El veneno curare, que los cazadores yanomamis utilizan desde tiempos inmemoriales sobre las puntas de sus flechas para paralizar a sus presas, ha sido adoptado por la medicina occidental como relajante muscular.

© Fiona Watson/Survival

La mayoría de los pueblos indígenas están en sintonía con el comportamiento animal. Los hombres “pigmeos” son imitadores tan buenos que pueden reproducir el sonido de un antílope en dificultades para hacer que otro salga de la selva.

Asimismo, los cazadores siberianos pueden imitar el llanto de una cría de reno que busca a su madre o el sonido de un macho atrapado.

La mayoría de los pueblos indígenas están en sintonía con el comportamiento animal. Los hombres “pigmeos” son imitadores tan buenos que pueden reproducir el sonido de un antílope en dificultades para hacer que otro salga de la selva.

Asimismo, los cazadores siberianos pueden imitar el llanto de una cría de reno que busca a su madre o el sonido de un macho atrapado.

© Kate Eshelby/Survival

Las mujeres awás cuidan de distintas especies de crías de mono huérfanas, incluidos monos aulladores y capuchinos, dándoles de mamar.

Las mujeres awás cuidan de distintas especies de crías de mono huérfanas, incluidos monos aulladores y capuchinos, dándoles de mamar.

© Domenico Pugliese/Survival

Las mujeres awás también extraen la resina de los árboles de caoba brasileña (árbol de la macaranduba) para alumbrar sus hogares por la noche.

En la actualidad su selva está siendo talada ilegalmente y los awás se han convertido en la tribu más amenazada de la Tierra: viven bajo la amenaza de la extinción debido a los violentos ataques y la usurpación de su tierra.

Las mujeres awás también extraen la resina de los árboles de caoba brasileña (árbol de la macaranduba) para alumbrar sus hogares por la noche.

En la actualidad su selva está siendo talada ilegalmente y los awás se han convertido en la tribu más amenazada de la Tierra: viven bajo la amenaza de la extinción debido a los violentos ataques y la usurpación de su tierra.

© Domenico Pugliese

La carne de reno es la parte más importante de la dieta nénets.

Se come cruda, congelada o hervida, junto con la sangre de un reno recién sacrificado, que es rica en vitaminas.

El contenido graso de la leche de reno es 22%, seis veces más que el de la leche de vaca.

La carne de reno es la parte más importante de la dieta nénets.

Se come cruda, congelada o hervida, junto con la sangre de un reno recién sacrificado, que es rica en vitaminas.

El contenido graso de la leche de reno es 22%, seis veces más que el de la leche de vaca.

© Steve Morgan

Las cuerdas de los arcos de la tribu hadza de Tanzania están hechas con ligamentos de animales. Las flechas se confeccionan meticulosamente con madera de _kongoroko_ y se terminan con plumas de gallina de Guinea.

La savia del arbusto de rosa del desierto se utiliza para cubrir con veneno las puntas de las flechas.

Las cuerdas de los arcos de la tribu hadza de Tanzania están hechas con ligamentos de animales. Las flechas se confeccionan meticulosamente con madera de kongoroko y se terminan con plumas de gallina de Guinea.

La savia del arbusto de rosa del desierto se utiliza para cubrir con veneno las puntas de las flechas.

© Jean du Plessis/Wayo Africa

Los hadzas han desarrollado una relación mutuamente beneficiosa con el pájaro indicador, que los conduce hasta las colmenas de abejas salvajes.

El pájaro llama a los cazadores, que le contestan con un silbido. Revolotea de árbol en árbol y se detiene a la espera de que los cazadores lo alcancen para así guiarlos finalmente hasta una colmena, a menudo escondida en los huecos del tronco de un baobab.

Los hadzas han desarrollado una relación mutuamente beneficiosa con el pájaro indicador, que los conduce hasta las colmenas de abejas salvajes.

El pájaro llama a los cazadores, que le contestan con un silbido. Revolotea de árbol en árbol y se detiene a la espera de que los cazadores lo alcancen para así guiarlos finalmente hasta una colmena, a menudo escondida en los huecos del tronco de un baobab.

© Joanna Eede/Survival

Los cazadores hadzas trepan entonces al árbol con hierbas ardiendo, para hacer que con el humo las abejas abandonen la colmena.

El pájaro es recompensado con los restos de la miel.

_"Puedes caminar todo el día hasta Ndabuado y el pájaro indicador te encuentra y te lleva de vuelta a la colmena que acabas de pasar"_, explica Johana, un cazador hadza.

Los cazadores hadzas trepan entonces al árbol con hierbas ardiendo, para hacer que con el humo las abejas abandonen la colmena.

El pájaro es recompensado con los restos de la miel.

“Puedes caminar todo el día hasta Ndabuado y el pájaro indicador te encuentra y te lleva de vuelta a la colmena que acabas de pasar”, explica Johana, un cazador hadza.

© Joanna Eede / Survival

Una mujer bosquimana de Botsuana mastica la carne de un melón para hidratarse.

Tradicionalmente, los bosquimanos encontraban agua en lagunas de poca profundidad que se forman en la arena tras las lluvias, y en plantas como los melones tsamma y raíces, técnicas aprendidas a lo largo de milenios sobreviviendo en el desierto durante la estación seca, cuando las charcas del Kalahari se convierten en polvo.


_"Aprendes lo que te dice la tierra"_, dice el bosquimano gana Roy Sesana.

Una mujer bosquimana de Botsuana mastica la carne de un melón para hidratarse.

Tradicionalmente, los bosquimanos encontraban agua en lagunas de poca profundidad que se forman en la arena tras las lluvias, y en plantas como los melones tsamma y raíces, técnicas aprendidas a lo largo de milenios sobreviviendo en el desierto durante la estación seca, cuando las charcas del Kalahari se convierten en polvo.

“Aprendes lo que te dice la tierra”, dice el bosquimano gana Roy Sesana.

© Dominick Tyler

No dejes rastro.

Tal vez los pueblos indígenas sepan mejor que la mayoría de nosotros que el delicado equilibrio entre el hombre y la naturaleza se ha mantenido durante milenios solo gracias al respeto por sus límites. No es coincidencia que muchas de las zonas más ricas en biodiversidad lo sigan siendo gracias al cuidado de sus guardianes indígenas.

Los awás apenas dejan rastro de su paso por la selva, más allá de algunas lianas fuera de lugar o señales en los troncos de los árboles; el veneno para peces de los yanomamis se disuelve rápidamente en el agua y no la contamina; los innus preservan cuidadosamente los huesos de los caribúes y cuelgan las cornamentas en lo alto de los árboles como símbolo de respeto por el animal.

La responsabilidad y la reciprocidad son requisitos vitales para la supervivencia. No llevarse más que lo que se necesita o no degradar la tierra no son solo perjudiciales para ellos mismos, sino que suponen también una falta de cuidado a sus hijos aún no nacidos. _"Cazamos selectivamente"_, dicen los penanes.  _"Solo cazamos para cubrir nuestras necesidades"_. 

Sin los derechos territoriales por los que Survival lleva cuarenta y cuatro años haciendo campaña, sin embargo, los pueblos indígenas y tribales no sobrevivirán.

El trabajo de Survival permite a estos pueblos defender sus vidas, proteger sus tierras y determinar su propio futuro, y garantiza que sus extraordinarias habilidades y conocimiento, tan relevantes en estos momentos, no se pierdan para siempre.

No dejes rastro.

Tal vez los pueblos indígenas sepan mejor que la mayoría de nosotros que el delicado equilibrio entre el hombre y la naturaleza se ha mantenido durante milenios solo gracias al respeto por sus límites. No es coincidencia que muchas de las zonas más ricas en biodiversidad lo sigan siendo gracias al cuidado de sus guardianes indígenas.

Los awás apenas dejan rastro de su paso por la selva, más allá de algunas lianas fuera de lugar o señales en los troncos de los árboles; el veneno para peces de los yanomamis se disuelve rápidamente en el agua y no la contamina; los innus preservan cuidadosamente los huesos de los caribúes y cuelgan las cornamentas en lo alto de los árboles como símbolo de respeto por el animal.

La responsabilidad y la reciprocidad son requisitos vitales para la supervivencia. No llevarse más que lo que se necesita o no degradar la tierra no son solo perjudiciales para ellos mismos, sino que suponen también una falta de cuidado a sus hijos aún no nacidos. “Cazamos selectivamente”, dicen los penanes. “Solo cazamos para cubrir nuestras necesidades”.

Sin los derechos territoriales por los que Survival lleva cuarenta y cuatro años haciendo campaña, sin embargo, los pueblos indígenas y tribales no sobrevivirán.

El trabajo de Survival permite a estos pueblos defender sus vidas, proteger sus tierras y determinar su propio futuro, y garantiza que sus extraordinarias habilidades y conocimiento, tan relevantes en estos momentos, no se pierdan para siempre.

© TH/Survival

Para muchos pueblos indígenas y tribales, la continua inmersión en la naturaleza a lo largo de miles de años ha resultado en una profunda armonía con las sutiles pistas del mundo natural. 

Afinadas observaciones han enseñado a las tribus cómo cazar animales salvajes y recolectar raíces y bayas, y cómo sentir los cambios en el clima, predecir los movimientos de las capas de hielo, el retorno de los gansos migrantes y las estaciones en las que florecen los árboles frutales.

Los pueblos indígenas también han dado ingeniosas respuestas a los retos que presentan medios ambientes variados y con frecuencia hostiles, y han desarrollado sofisticadas técnicas de caza, agrícolas y de navegación

El desarrollo de dichas observaciones y habilidades no es solo prueba de la creatividad latente en los humanos y su extraordinaria capacidad de adaptación, sino que también ha asegurado que, cuando viven en sus tierras y emplean las técnicas que han perfeccionado durante generaciones, los pueblos indígenas están normalmente sanos y son autosuficientes y felices.

_"Yo soy el medio ambiente"_, dijo Davi Kopenawa Yanomami. _"Nací en la selva. La conozco bien"_.

Para muchos pueblos indígenas y tribales, la continua inmersión en la naturaleza a lo largo de miles de años ha resultado en una profunda armonía con las sutiles pistas del mundo natural.

Afinadas observaciones han enseñado a las tribus cómo cazar animales salvajes y recolectar raíces y bayas, y cómo sentir los cambios en el clima, predecir los movimientos de las capas de hielo, el retorno de los gansos migrantes y las estaciones en las que florecen los árboles frutales.

Los pueblos indígenas también han dado ingeniosas respuestas a los retos que presentan medios ambientes variados y con frecuencia hostiles, y han desarrollado sofisticadas técnicas de caza, agrícolas y de navegación

El desarrollo de dichas observaciones y habilidades no es solo prueba de la creatividad latente en los humanos y su extraordinaria capacidad de adaptación, sino que también ha asegurado que, cuando viven en sus tierras y emplean las técnicas que han perfeccionado durante generaciones, los pueblos indígenas están normalmente sanos y son autosuficientes y felices.

“Yo soy el medio ambiente”, dijo Davi Kopenawa Yanomami. “Nací en la selva. La conozco bien”.

© Claudia Andujar/Survival

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