Brasil: indígenas no contactados expuestos al genocidio

"Ser testigo de cómo un pueblo es aniquilado, sin ni siquiera darles la oportunidad de gritar, es un escándalo". Investigador de campo de la FUNAI

En las profundidades de la selva amazónica una pequeña tribu de indígenas no contactados está huyendo, seguida de cerca por las sierras eléctricas y las excavadoras de las empresas madereras que están haciendo mella en su hogar selvático. Los indígenas rechazan todo contacto con no indígenas. Luchan por su supervivencia misma. Si no se toman medidas urgentes para protegerles a ellos y a su tierra de esta invasión desaparecerán para siempre. Es indiscutible que esto es genocidio.

Se sabe muy poco de la tribu, que suele recibir el nombre de "indígenas de Río Pardo" y vive en la frontera entre los estados de Mato Grosso y Amazonas. Es posible que sean los últimos supervivientes de su pueblo, o que sean familia de una de las tribus vecinas, las cuales les apodan "baixinhos" (bajitos) o "cabeças vermelhas" (cabezas rojas). Desde los años ochenta, abundan los avistamientos y los rumores. Los indígenas arara, que viven en la zona, declaran haberles oído por las noches cerca de sus poblados, imitando sonidos de animales. Los colonos y mineros de la zona se han topado con sus casas abandonadas. La FUNAI, el departamento de asuntos indígenas del Gobierno, tiene pruebas inquietantes de que los madereros, armados hasta los dientes, están cazando a los indígenas. En declaraciones a Survival, un investigador de campo declaró: "Los madereros van a eliminar a los indígenas. Sencillamente les matarán a tiros."

En 1998 la FUNAI envió un equipo a la zona, y en los años que han transcurrido desde entonces ha localizado varios poblados abandonados. El año pasado la FUNAI dejó machetes y cuchillos de acero para los indígenas, que fueron recogidos.

Todo indica que los indígenas se mueven constantemente. Sus malocas (casas comunales) abandonadas están llenas de utensilios esenciales: flechas, cestas llenas de nueces y hamacas hechas de fibra vegetal. Se han encontrado huellas cerca de los arroyos, donde se habían dejado en remojo frutas y nueces. No hay señales de cultivo alguno, lo cual indica que los indígenas sobreviven solamente mediante la caza y recolección al verse obligados a estar continuamente en movimiento. Se teme que bajo una presión tan constante las mujeres de la tribu dejarán de tener hijos, con lo que sus posibilidades de supervivencia se reducirán aún más.

En mayo de 2001 la FUNAI consiguió una orden legal que prohibía cualquier entrada en el área, llamada "Área Indígena de Río Pardo". Esto quería decir que se delimitaba un área de 166.000 hectáreas para los indígenas, mientras la FUNAI intentaba averiguar su paradero y su número. Sin embargo, los madereros, los usurpadores de tierra y los colonos no dejan de afluir al área y la presión sobre la tierra indígena está aumentando. En varias ocasiones un grupo de compañías madereras han conseguido revocar la orden judicial que protege el territorio, la más reciente el pasado marzo, aunque después un juez restableció la orden judicial en mayo. Aprovechando esta circunstancia, los madereros han construido una carretera y caminos que se adentran en el territorio de Río Pardo, y la propiedad de una compañía está completamente dentro de la reserva. Una vez que los madereros hayan talado la selva, la tierra será ocupada por terratenientes para convertirla en campos de soja o pastos para ganado. Las carreteras madereras facilitarán la entrada de colonos y usurpadores de tierra.

En una carrera contrarreloj, la FUNAI ha decidido que no le queda ninguna opción más que contactar con la tribu, ya que ahora está expuesta por todos los frentes a la violencia y a enfermedades para las que no tiene inmunidad alguna. Sydney Possuelo, jefe de la unidad de indígenas aislados de la FUNAI, dice que "los indígenas serán aniquilados si no actuamos ahora." Los tribunales y el Gobierno brasileños deben respetar la Constitución, que garantiza a los pueblos indígenas sus derechos territoriales, y demarcar y ratificar el territorio con carácter urgente.

Si las autoridades brasileñas no protegen a los indígenas de Río Pardo y detienen a los madereros, una tribu brasileña más pasará a ser historia. La aniquilación de una tribu, por pequeña que sea, constituye sin duda genocidio.

Por favor, escribe una carta cortés al Ministro de Justicia de Brasil:

Estoy muy preocupado/a por el futuro de los indígenas no contactados del Área Indígena de Río Pardo en el estado de Mato Grosso. Los indígenas no contactados que viven allí están expuestos a la aniquilación, al estar invadiendo las empresas madereras su tierra. Le insto a hacer todo lo posible para proteger y ratificar el área. La propia unidad de indígenas no contactados cree que si el Gobierno y los tribunales no actúan de inmediato, los indígenas serán sencillamente aniquilados, y una tribu brasileña más pasará a ser historia.

Por favor, envía tu carta o fax a:

Márcio Thomáz Bastos    
Ministro da Justiça    
Ministério da Justiça        
Esplanada dos Ministérios, Bloco T    
70064-900  Brasilia DF
Brasil   

Fax: +55 61 224 2448/ 322 6817 /224 0954    
Correo-e: [email protected]

Tratamiento: Su Excelencia

Si es posible, con copia a:
Dr Mércio Pereira Gomes    
Presidente
FUNAI        
SEP Quadra 702 Sul    
Edificio Lex, Bl A,  3º andar    
70390-025  Brasília DF
Brasil   

Fax: +55 61 226 8782
Correo-e: [email protected]