Mujer yanomami. Los yanomami celebran estos días el nombramiento de un coordinador de salud para sus comunidades.

Mujer yanomami. Los yanomami celebran estos días el nombramiento de un coordinador de salud para sus comunidades.
© Fiona Watson/Survival

Los indígenas yanomami y yekuana de la Amazonia brasileña celebran estos días el nombramiento de un coordinador de salud para sus comunidades, tras semanas de protestas.

Los indígenas estaban indignados por la nominación para el cargo de otro coordinador de salud con muy poca experiencia con pueblos indígenas, en quien no confiaban, y que temían había sido nombrado por motivos políticos.

Ahora se sienten aliviados de que el candidato que ellos preferían para puesto que ha trabajado de cerca con los yanomami desde hace años, haya sido el elegido.

El chamán y portavoz yanomami Davi Kopenawa ha declarado: “Los pueblos yanomami y yekuana no aceptarán más interferencias políticas en las acciones que se desarrollen en territorio yanomami, sin haber sido consultados y escuchados. Las autoridades deben respetar a los pueblos indígenas de Brasil”.

Otro portavoz yanomami añadió: “Ahora los yanomami estamos muy contentos con nuestra lucha por nuestros derechos”.

Hace unas semanas los indígenas retuvieron una avioneta que usan los trabajadores sanitarios en el territorio yanomami, como parte de su protesta contra la corrupción en el sistema de salud.

Los yanomami enviaron cartas a las autoridades brasileñas y a Naciones Unidas, instándolos a tomar medidas en esta grave cuestión. Survival también escribió al Gobierno y a la ONU, y pidió al ministro de Salud, Alexandre Padilha, que escuchase a los indígenas.

La salud de los yanomami y los yekuana se está resintiendo debido a la presencia de miles de buscadores de oro que operan ilegalmente en sus tierras, y que contaminan los ríos y les transmiten enfermedades.

Los indígenas también han informado de signos de la presencia de yanomami no contactados viviendo en la zona. Los indígenas aislados son especialmente vulnerables porque tienen poca resistencia frente a las enfermedades del exterior, que podrían ser mortales para ellos.