Espantosos detalles sobre la tortura de los bosquimanos

Nuevos y terribles detalles sobre la tortura y paliza sufrida por un grupo de bosquimanos en el campo de reasentamiento de Kaudwane, en Botsuana, han salido a la luz. Quince hombres fueron arrestados a finales de septiembre por cazar, y al menos diez de ellos fueron torturados.

Los incidentes elevan el número total de bosquimanos arrestados por cazar este año hasta 53. Durante este tiempo el Gobierno no ha expedido ni una sola licencia de caza para ellos, a pesar de que el dictamen judicial decretara que tal negativa es ilegal.

La policía y los guardas de medio ambiente llevaron a tres de los hombres, Vitanon Mogwe, Mphato Mothoiwa y Nabedao Mamou, al interior de la Reserva de Caza del Kalahari Central y les hicieron correr por el desierto durante varias horas a altas temperaturas, siguiéndoles en vehículos. Golpearon a los tres con palos, les dieron patadas, saltaron encima de ellos y ataron cámaras de aire de neumáticos alrededor de los cuellos de Vitanon y Mphato.

En otro incidente, otros tres bosquimanos fueron forzados a correr por el desierto. Otros bosquimanos fueron golpeados con palos, amenazados, recibieron puñetazos, bofetadas, fueron privados de comida o agua, y fueron esposados hasta que confesaron haber cazado.

Uno de los guardas de medio ambiente dijo a Mphato Mothoiwa: “Si no nos dices la verdad, que mataste a un antílope, te haremos lo mismo que le hicimos a Selelo”. El bosquimano Selelo Tshiamo murió en 2005 unas semanas después de haber sido golpeado y torturado por guardas de medio ambiente.

Los bosquimanos obtuvieron una victoria legal histórica el pasado diciembre cuando el Tribunal Supremo de Botsuana decretó que el Gobierno les había expulsado ilegalmente de su tierra en 2002.

“La policía y los guardas de medio ambiente de Botsuana han torturado y golpeado al menos a 63 bosquimanos por cazar en los últimos tres años, y han arrestado a 53 sólo este año. Su política no podría ser más clara: aterrorizar a los bosquimanos para que estén demasiado asustados para volver a casa. Es una política que no sólo es brutal, sino que está condenada al fracaso”, afirman desde Survival.