La concesión de un safari amenaza a los hadzabe

Cientos de cazadores-recolectores hadzabe se enfrentan a la expulsión de sus tierras ancestrales si una compañía extranjera de safaris recibe una concesión de caza en su territorio.

Tanzania UAE Safari Ltd., que, según se ha sabido está respaldada por miembros de la realeza de los Emiratos Árabes Unidos, está negociando con el Gobierno de Tanzania una concesión de 3.975 km2 en el Valle Yaida, donde los hadzabe (el pueblo indígena de Hadza) ha vivido durante miles de años.

Si la concesión de caza es aprobada, los hadzabe perderán el acceso a fuentes vitales de alimentación, como son la caza y los tubérculos silvestres. Es probable que queden desamparados, con consecuencias devastadoras para su esperanza de vida y su bienestar general.

El mes pasado, dos activistas hadzabe fueron arrestados mientras asistían a una reunión con funcionarios locales para expresar su preocupación sobre el acuerdo y el impacto de éste en su pueblo. Más tarde fueron puestos en libertad.

Los hadzabe están intentando encontrar una solución sostenible con todas las partes implicadas, que respete los derechos territoriales y el modo de vida de este pueblo indígena.

Existen entre 1.500 y 2.000 hadzabe. Son uno de los pueblos indígenas más antiguos de África y hablan una ‘lengua de chasquidos’ como la de los bosquimanos.

Por su condición de cazadores-recolectores, el territorio adecuado y los recursos naturales son esenciales para su supervivencia. Hasta la década de 1950 sobrevivían completamente gracias a la caza y la recolección. Vivían en pequeños campamentos nómadas y no tenían “jefes” ni ninguna organización política formal.

El Gobierno de Tanzania ha intentado en repetidas ocasiones asentar a los hadzabe en pueblos y reconvertirlos en pequeños agricultores. Hoy, la mayoría del pueblo hadza vive en asentamientos, en sus características cabañas de hierba, pero aún se desplazan a vivir en pequeños acampamentos en el bosque para encontrar alimento.

Ninguna granja hadzabe ha tenido éxito, como era previsible, ya que el clima seco y el calor son inadecuados para ello. Un anciano hadza manifestó a Survival: “Ningún hadzabe murió nunca de hambre cuando teníamos nuestro territorio. Pero ahora que nos han quitado y nos siguen quitando gran parte de nuestras tierras, muchos hadzabe están hambrientos”.