Buscadores de oro queman casas yekuana y sanema

Buscadores de oro han quemado las casas comunales de indígenas yekuana y sanema que viven en la cuenca del río Caura, en el estado de Bolívar en el sur de Venezuela. Los líderes indígenas han recibido amenazas de muerte y a uno de ellos lo golpearon.

La violencia estalló después de que los yekuana y los sanema anunciaran que no tolerarían la minería en su tierra. Algunos creen que las quemas fueron organizadas por los mineros para demostrar su oposición a las comunidades indígenas en el Caura, que esperan recibir del Gobierno títulos colectivos de propiedad sobre un total de más de cuatro millones de hectáreas.

Tras el estallido de violencia, el ejército intentó expulsar a un grupo de mineros de una mina ilegal en La Paragua y mató a tiros a seis personas. Otras cuatro se ahogaron mientras intentaban escapar del tiroteo. La Asamblea Nacional ha puesto en marcha una investigación sobre los asesinatos y el abuso de poder por parte del ejército.

La cuenca del río Caura es el hogar de muchos indígenas yekuana, sanema y hoti. Es una zona de una riqueza y diversidad ecológica extraordinarias. La selva y los ríos son fundamentales para el sustento y supervivencia de los indígenas. El río es muy rico en pescado y las comunidades cultivan vegetales y frutas en los jardines de la selva, además de complementar su dieta con piezas de caza.

Un grupo de científicos venezolanos ha publicado un manifiesto urgente en el que proclaman su apoyo a los pueblos indígenas de la cuenca del Caura, y en el que piden a las autoridades que salvaguarden la zona de las prospecciones mineras antes de que sea demasiado tarde.

La semana pasada, el ministro de Medio Ambiente del país admitió que hay al menos 15.000 mineros que trabajan de forma ilegal en el estado de Bolívar. El Gobierno está tratando de proporcionarles modos alternativos de ganarse la vida, pero muchos opinan que el plan no está dando resultados. El ministro estima que se tardaría 70 años en descontaminar las zonas contaminadas por los mineros y 300 años en reforestar la selva destruida.