Aumenta el número de muertes entre los guaraní

Dos bebés guaraní de la comunidad de Ñanderú Marangatú murieron la semana pasada, aumentando la cifra de muertes debidas a la expulsión de su tierra en diciembre a siete.

Ambos bebés, uno de trece meses y el otro de sólo quince días de vida, murieron el martes pasado en el campamento junto a la carretera en el cual vive la comunidad desde diciembre. Asesinos a sueldo mataron a tiros al líder de la comunidad Dorvalino Rocha en Nochebuena, días después de que la policía armada obligara a los 400 indígenas a abandonar su tierra. Cuatro niños pequeños más han muerto ya.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva ratificó la demarcación de Ñanderú Marangatú en marzo del año pasado después de que los guaraní hubiesen pasado muchos años viviendo en una parcela diminuta de nueve hectáreas y haciendo campaña para que su tierra les fuera devuelta. La firma del presidente suele ser el paso legal final en el proceso de demarcación, pero los terratenientes están recurriendo la ratificación en el Tribunal Supremo de Brasil.

Los guaraní sospechan que el bebé de quince días que murió la semana pasada podría haber sido envenenado con pesticidas. "El otro bebé… estaba sano, sin ningún problema", comenta la líder guaraní Léia Aquino Pedro. "Pero desde que llegó al borde de la carretera, su peso disminuyó, y así es como terminaron las cosas. Es el tipo de cosa que no se puede explicar".