Los asesinatos de indígenas alcanzan las cotas más altas de los últimos 11 años.

El asesinato del líder guaraní- kaiowá Dorvalino Rocho por pistoleros a sueldo en la pasada Nochebuena elevó la cifra de indígenas brasileños asesinados en 2005 a 38, la cifra más alta en once años.

Un empleado de una empresa privada de seguridad ha confesado el asesinato de Dorvalino Rocha. El 15 de diciembre Rocha y su comunidad fueron expulsados de su tierra, Ñanderú Marangatú, por la policía. La tierra fue oficialmente reconocida como perteneciente a los guaraní-kaiowá en marzo de 2005, pero los terratenientes han recurrido este reconocimiento ante la Corte Suprema de Brasil. Los indígenas viven actualmente en los bordes de la carretera.

La organización de apoyo brasileña CIMI cree que el hecho de que las cifras de asesinatos se hayan disparado se debe al incumplimiento por parte del gobierno brasileño de reconocer la tierra indígena. Sólo cinco territorios indígenas fueron reconocidos oficialmente en 2005, a este ritmo los indígenas brasileños tardarían otros 45 años en ver reconocidas sus tierras.

Leia Aquino, una mujer guaraní-kaiowá de Ñanderú Marangatú, declaraba hoy:
" Estamos muy preocupados. Tenemos mucho miedo y no tenemos el valor de salir, ni siquiera para comprar aquello que más necesitamos… El año pasado fue terrible para nosotros. Perdimos a mucha gente, y no sólo en Ñanderú Marangatú ."

Para Survival la muerte de Dorvalino Rocha significa una tragedia que no debería haber sucedido. El Gobierno Brasileño debe invertir el vergonzoso índice de asesinatos y devolver a los guaraní-kaiowá, y a todos los indígenas brasileños, sus tierras.

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 Ana M. Machado
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