Emmanuel Macron en la Cumbre One Planet, el 11 de enero de 2021.

Emmanuel Macron en la Cumbre One Planet, el 11 de enero de 2021.
© Survival

La Cumbre One Planet, presidida por Emmanuel Macron y organizada por Francia, se había presentado como la cumbre en que “autoridades políticas y agentes económicos del mundo entero se reúnen para actuar contra la pérdida de biodiversidad”.

Parece que ha servido sobre todo para afirmar la voluntad de rentabilizar o monetizar la naturaleza (mediante soluciones basadas en ella, como las compensaciones de carbono) y buscar la adhesión de unos 50 países, entre ellos España, a la “Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza y los Pueblos” que promueve el objetivo de convertir el 30% de la Tierra en “Áreas Protegidas” para 2030, y que sería devastador para millones de personas y para la propia naturaleza.

El presidente francés ha subrayado en numerosas ocasiones la importancia de la “Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza y los Pueblos” mediante la que Francia reclama que el 30 % de la superficie terrestre se convierta en áreas protegidas de aquí a 2030. Un proyecto que deberá decidirse en la próxima Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Según Survival International, el movimiento mundial de defensa de los derechos de los pueblos indígenas, el objetivo del 30 % es una gran mentira verde que amenaza con perjudicar la vida de 300 millones de personas, entre ellas indígenas, y que no salvará de ningún modo el planeta.

En numerosas regiones del mundo, un área protegida es una zona en que las personas que la habitaban dejan de estar autorizadas a ello y a utilizar la naturaleza para alimentar a sus familias, recolectar las plantas medicinales para cuidarse o visitar sus lugares sagrados. Cuando acceden a ella, las apalean, torturan e incluso matan.

En todo el mundo, pueblos indígenas cuestionan esta industria de la conservación de la naturaleza que con frecuencia pisotea sus derechos. En una reciente conferencia impulsada por eurodiputados, representantes y activistas indígenas pudieron expresar claramente su firme oposición.

Pranab Doley, del pueblo mising de Kaziranga, India, declaró: “La historia ha olvidado a los habitantes de los bosques, que históricamente se han sacrificado por el parque nacional y por los animales. La historia de la conservación está viciada por la colonización y la apropiación de nuestros esfuerzos. Es preciso que se reconozca nuestra labor. […]”

“Hace falta que la gente se una a nosotros para que se nos escuche, pues se nos ha golpeado, torturado y asesinado en nombre de la conservación de la naturaleza.”

Akash Orang, un niño indígena cuando tenía siete años y quedó mutilado de por vida después de que un guardaparques disparara contra él en el parque nacional de Kaziranga. El parque mantiene una política de 'disparar en el acto'.

Akash Orang, un niño indígena cuando tenía siete años y quedó mutilado de por vida después de que un guardaparques disparara contra él en el parque nacional de Kaziranga. El parque mantiene una política de ‘disparar en el acto’.
© Survival

Survival lucha para que los pueblos indígenas se sitúen en el centro del movimiento de conservación de la naturaleza y los proyectos no se realicen en detrimento de ellos.

Stephen Corry, director de Survival International, ha declarado: “El Gobierno francés lleva anteojeras. No ve hasta qué punto estos proyectos destruyen a los pueblos indígenas, que han habitado y gestionado las supuestas ‘zonas salvajes’ durante generaciones, pero que se pretende que las abandonen en aras de la conservación de la naturaleza. Tampoco se da cuenta de hasta qué punto es arrogante y racista creer que ‘nosotros’ hallaremos una manera mejor de gestionar estos territorios únicos. El objetivo del 30 % ni siquiera se ajusta a la ciencia, que ha demostrado claramente en el curso del último decenio que los derechos territoriales de los pueblos indígenas son esenciales para la conservación de la biodiversidad.”

Notas para periodistas:

- Cerca de 200 organizaciones y expertos han advertido de las graves consecuencias para los pueblos indígenas y las comunidades locales de las áreas protegidas si no se establecen normas de obligado cumplimiento en materia de derechos humanos y si no se sitúan los derechos territoriales de los pueblos indígenas en el centro de los esfuerzos.

- Fiore Longo, encargada de las campañas Descolonicemos la conservación de la naturaleza y la Gran mentira verde, tiene disposición para entrevistas en español.