La complicidad y negligencia del Gobierno brasileño empeoran el coronavirus entre los yanomamis y ye’kwanas

Mina de oro en el río Uraricoera, agosto de 2019.

Mina de oro en el río Uraricoera, agosto de 2019.

© courtesy of CNES/Airbus DS, produced by Earthrise

Un informe inédito publicado esta semana saca a la luz una crisis humanitaria que se está desarrollando rápidamente en el territorio indígena más extenso de Brasil, hogar de las tribus yanomami y ye’kwana.

“Xawara –rastros de la Covid-19 en la Tierra Indígena Yanomami y la negligencia del Estado” (disponible en inglés y en portugués) ha sido compilado por organizaciones yanomamis y ye’kwanas y un grupo de investigadores de la Red Pro-Yanomami y Ye’kwana.

El informe sostiene: “los pueblos indígenas yanomami y ye’kwana, que se enfrentan a una peligrosa combinación de minería, malaria y COVID-19, han sido abandonados a su suerte”.

Hombre yanomami estudiando diapositivas con sangre infectada por malaria, 2008. La invasión de mineros y colonos en tierras yanomami ha traído consigo la afluencia de enfermedades.

Hombre yanomami estudiando diapositivas con sangre infectada por malaria, 2008. La invasión de mineros y colonos en tierras yanomami ha traído consigo la afluencia de enfermedades.

© Fiona Watson/Survival

El informe también sostiene que la negligencia y la complicidad del gobierno con la continua invasión y destrucción de partes significativas de la tierra yanomami a manos de mineros de oro ilegales implican que el coronavirus se está extendiendo rápidamente en el territorio. Esto tiene consecuencias devastadoras para los 27.000 indígenas yanomamis y ye’kwanas que viven ahí.

Una crónica detallada registra numerosos incidentes debidos a la negligencia y al abuso; un significativo subregistro de los casos de Covid-19 comunicados (y en algunos casos ni si quiera existe tal registro); un escaso número de test realizados; y la falta de medicamentos vitales y de personal médico.

El informe concluye que:
• más de 10.000 personas, un tercio de la población indígena total del territorio yanomami, pueden haber estado expuestas ya a la Covid-19,
• tan solo de agosto a octubre, los casos confirmados pasaron de 335 a 1.202,
• se han realizado tests a menos del 4,7 % de la población total del territorio,
• en las tres regiones con las mayores concentraciones de minas ilegales, el coronavirus es está muy extendido y fue introducido por los mineros,
• varios grupos yanomamis no contactados corren un riesgo extremo si se produce cualquier encuentro con foráneos,
• de enero a septiembre de 2020 ha aumentado un 20 % la degradación del medioambiente causada por la minería.

El informe destaca que antes de que llegara la pandemia, muchos yanomamis ya estaban debilitados a causa de enfermedades como la malaria, cuya incidencia se ha cuadruplicado en los últimos cinco años. Esto les hace más susceptibles y que tengan menos defensas para combatir al coronavirus.

Más de 40.000 mineros de oro invadieron la tierra yanomami en los siete años que transcurrieron desde 1986, trayendo consigo la malaria y otras enfermedades contra las que los indígenas no tenían inmunidad. Casi el 20% de los yanomami murieron. Esta mujer fue una de las enfermas evacuadas en avión.

Más de 40.000 mineros de oro invadieron la tierra yanomami en los siete años que transcurrieron desde 1986, trayendo consigo la malaria y otras enfermedades contra las que los indígenas no tenían inmunidad. Casi el 20% de los yanomami murieron. Esta mujer fue una de las enfermas evacuadas en avión.

© Charles Vincent/Survival

Los testimonios gráficos de los propios yanomamis constituyen una contundente denuncia de la negligencia gubernamental. Una mujer yanomami de Kanayau, una de las zonas más afectadas por la minería, declara: “Estamos todos enfermos. Nuestro bosque ha enfermado. Esta es la pista de aterrizaje de los mineros, porque aquí llegan muchos aviones. Cuando aterriza uno, de él sale mucha gente, y como vienen muchos aviones, ¡ahora ha llegado la enfermedad! ¡Es una enfermedad grave!”

Francisco Yanomami, de la región de Marauiá, habla de la falta de testeos: “No debíamos estar muriendo de esto, de una enfermedad grave, sabes. […] Ahora está ocurriendo, los síntomas de Covid-19 están aumentando, esto va a más. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos saber si se trata realmente de Covid-19? ¿Cómo podemos averiguar si es de Covid-19 que estamos muriendo? Tenemos que saber qué enfermedad nos está matando”.

Xawara es la palabra yanomami para epidemia y se asocia con los humos que emanan de la maquinaria empleada por los foráneos, en particular de los equipos de dragado, de los motores de aviones y embarcaciones, y del vapor de mercurio que se general cuando se está procesando el oro.

El líder y chamán yanomami Davi Kopenawa explica: “Lo que llamamos xawara es el sarampión, la gripe, la malaria, la tuberculosis y todas esas otras enfermedades de la gente blanca que nos matan para devorar nuestra carne. Lo único que conoce de ellas la gente común son los humos que las propagan. Pero nosotros los chamanes también vemos en ellos la imagen de los seres epidémicos, los xawarari.

Un hecho que causó consternación fue la “desaparición” de tres niños yanomamis, que se sospecha murieron de Covid-19. Tras las protestas públicas, se supo que sus cuerpos habían sido enterreados en un cementerio de la ciudad de Boa Vista sin el conocimiento ni el consentimiento de sus progenitores.

El artículo del antropólogo Bruce Albert en el informe explica la angustia y el dolor que sintieron las familias yanomamis que no fueron informadas por las autoridades de la muerte de sus seres queridos, y a las que se negó la posibilidad de organizar sus ritos funerarios de cremación. Albert establece un paralelismo entre la profanación de estos cadáveres de yanomamis que han muerto de Covid-19 con las desapariciones de disidentes políticos durante la dictadura militar de Brasil: “De hecho, apoderarse de los cadáveres de otros para borrarlos de la memoria colectiva y negar el duelo a sus familiares ha sido siempre el rasgo distintivo de un grado máximo de barbarie, basada en el desprecio y la negación del otro, ya sea por razones étnicas y/o políticas”.

Los yanomamis se encuentran entre los más afectados por los ataques del presidente Bolsonaro a los pueblos indígenas. En todo el país, sus tierras están siendo robadas para la minería, la agroindustria y la industria maderera, y ellos están luchando para detener el genocidio en Brasil.

Ante la negligencia criminal del gobierno, organizaciones yanomamis y ye’kwanas exigen la retirada inmediata de todos los invasores ilegales, la implementación de una plan de acción de emergencia contra la Covid-19 y un programa de erradicación de la malaria. Han lanzado una petición en internet para que las autoridades actúen antes de que sea demasiado tarde.

Lee el informe aquí en portugués o inglés.