Limpieza étnica alcanza fase final

Decenas de bosquimanos fueron expulsados ayer de su tierra ancestral en la Reserva de Caza del Kalahari Central en Botsuana. La policía llevó a cabo las expulsiones a punta de pistola y después prendió fuego a las cabañas de los bosquimanos.

Unos cuantos bosquimanos se han resistido. La policía les ha dicho que morirán, y les está siguiendo para evitar que puedan cazar o recolectar comida. La comisaria del distrito local (de la ciudad más cercana, Ghanzi) está hoy en el interior de la reserva supervisando la operación. Ayer dijo a los bosquimanos que la policía permanecerá allí hasta que el último bosquimano haya sido expulsado.

La información nos ha llegado hoy a través de los que han sido expulsados.

Para evitar represalias, a partir de ahora Survival no facilitará el nombre de los bosquimanos. Una mujer que aún permanece en la reserva dijo ayer: "No abandonaremos la tierra de nuestros antepasados. Moriremos aquí. Si me roban la tierra, me roban la vida".

La tensión en la región se ha acrecentado en las últimas dos semanas. En ese tiempo, tres bosquimanos han sido disparados y heridos por la policía. Uno de ellos era un niño de siete años que recibió un disparo en el estómago cuando la policía intentaba detener a su padre. En incidentes diferentes, un hombre recibió un disparo en la cara y otro en ambas piernas cuando la policía intentaba obligarle a confesar que había cazado. La policía se ha llevado todas las cabras de los bosquimanos con el pretexto de que estaban enfermas. También han bloqueado el área, prohibiendo la entrada a todos los periodistas.

Todos los miembros de la organización bosquimana First People of the Kalahari fueron arrestados y golpeados el pasado 24 de septiembre. Todos han sido acusados de "reunión ilícita". El día que fueron liberados los bosquimanos supieron que ellos, y su líder, Roy Sesana, habían ganado el Premio Nobel alternativo 2005.

El Gobierno de Botsuana ha estado intentando sacar a los bosquimanos gana y gwi de sus tierras ancestrales en la Reserva de Caza del Kalahari Central desde los años 1980, cuando se descubrieron allí diamantes. Las concesiones de prospección se dispararon días después de las expulsiones de 2002. De Beers, que extrae y vende todos los diamantes de Botsuana, se ha opuesto a los bosquimanos, elogiando públicamente las expulsiones de 2002 y acusándoles injustamente de cazar con rifles. Además, De Beers afirma falsamente que en su concesión en Gope, donde pretende excavar, no vivía ningún bosquimano.

El director de Survival, Stephen Corry, ha declarado: "Si éste es el último capítulo en el genocidio de dos siglos de duración de los bosquimanos, entonces también significa bajar el telón para la reputación de Botsuana y De Beers. Una nueva política, que respetara la legislación internacional y reconociera la tierra bosquimana, iniciaría el largo proceso de reconstrucción de esa reputación, pero no hay el menor indicio de que eso ocurra. Por el contrario, la limpieza étnica continúa, y ahora incluso disparan sobre niños pequeños. Los múltiples amigos de Botsuana deben por fuerza expresar su repudio, o bien tener mucho de qué avergonzarse".

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Ana M. Machado
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