El chamán y portavoz yanomami, Davi Kopenawa, celebra la expulsión de ganaderos de la tierra de su tribu.

El chamán y portavoz yanomami, Davi Kopenawa, celebra la expulsión de ganaderos de la tierra de su tribu.

© Mario Vilela/FUNAI

El 31 de mayo, en la zona norte de Brasil, una comunidad yanomami celebró una festiva ceremonia para marcar la retirada del último ganadero que ocupaba la tierra de la tribu junto a la conocida “Autovía del Perímetro Norte”.

A las celebraciones realizadas en la comunidad de Ajarani acudieron yanomamis, fiscales federales, ONG y representantes del departamento de asuntos indígenas del Gobierno, la FUNAI.

En 2013 los fiscales federales elaboraron un acuerdo con los últimos doce ganaderos que ocupaban desde hace décadas la franja sudeste de la tierra yanomami, pese a que en 1992 se reconoció oficialmente que el territorio pertenecía a los yanomamis.

Las celebraciones se realizaron en la comunidad yanomami de Ajarani.

Las celebraciones se realizaron en la comunidad yanomami de Ajarani.

© Mario Vilela/FUNAI

Los yanomamis de Ajarani sufrieron una pérdida de vidas catastrófica. Cientos murieron como consecuencia del sarampión y otras enfermedades contagiadas por los trabajadores que construían la carretera a principios de los años 70.

Carlo Zacquini, un misionero católico que ha trabajado con los yanomamis desde 1960, brindó tratamiento a cuantos pudo y recordó: “Sabíamos que solo junto al río Ajarani había quince comunidades por delante del camino. Cuando este se completó, no quedaba ninguna de estas quince comunidades. Los supervivientes formaron una nueva comunidad a lo largo del camino. Fue muy impactante y la FUNAI estuvo totalmente ausente”.

Después el Gobierno del estado/estatal dio a los colonizadores parcelas de tierra yanomami junto a la autovía que, a su vez, facilitó el acceso de buscadores de oro al territorio indígena.

En 2007 Hutukara, la asociación yanomami, escribió al presidente de Brasil para que actuase y declaró: “Nosotros, el pueblo yanomami, estamos muy molestos y preocupados por los límites de nuestra tierra. La región de Ajarani es el punto de entrada de los invasores, los problemas y las enfermedades. Continúan talando nuestra selva para incrementar sus tierras y engordar a su ganado y traen a pescadores ilegales”.

De acuerdo con João Catalano, coordinador del “Frente de Protección Yanomami” de la FUNAI, “el desafío ahora es promover la autosuficiencia de la comunidad”. En la región buena parte de la selva ha sido destruida y degradada por los pastos de ganado.

El pasado mes, el chamán yanomami y portavoz Davi Kopenawa, hizo una visita singular a los Estados Unidos y transmitió al pueblo norteamericano que “debemos luchar juntos para salvar a la Tierra”.