Xoroxloo Duxee murió de deshidratación después de que el pozo de agua de los bosquimanos fuera desmantelado.
Xoroxloo Duxee murió de deshidratación después de que el pozo de agua de los bosquimanos fuera desmantelado.
© Survival

El 17 de enero comenzará la vista oral del Tribunal de Apelaciones de Botsuana para decidir si los bosquimanos del Kalahari que viven en sus territorios ancestrales tienen derecho al agua.

Los bosquimanos, que regresaron a sus tierras en la Reserva de Caza del Kalahari Central tras la victoria judicial previa, han presentado ahora una apelación contra una sentencia del Tribunal Supremo de 2010 que les niega el acceso a un pozo en la reserva que habían usado desde hacía décadas.

La sentencia de 2010, que se produjo una semana antes de que Naciones Unidas reconociera formalmente el agua como un derecho humano fundamental, ha recibido duras críticas del principal organismo africano en materia de derechos humanos por negar a los bosquimanos su “derecho a la vida”.

Sin el pozo, los bosquimanos se ven obligados a hacer duros viajes a pie o en burro para traer agua desde fuera de la reserva.

Puesto que las negociaciones con el Gobierno han fracasado, los bosquimanos han optado por la vía judicial para obtener el acceso a su pozo. Los bosquimanos, que simplemente quieren permiso para usarlo, han presentado su apelación basándose en el hecho de que negarles el agua los somete a un trato inhumano y degradante.

Al mismo tiempo que prohíbe a los bosquimanos acceder al agua, el Gobierno de Botsuana ha excavado nuevos pozos para animales salvajes dentro de la reserva, y está previsto que dé luz verde a Gem Diamonds para abrir a la minería de diamantes una de las comunidades bosquimanas. También permitió a Wilderness Safaris instalar un alojamiento turístico de lujo en territorio bosquimano dentro de la reserva que incluye bar y piscina para los huéspedes.

El presidente Khama, cuyos sobrino y abogado personal forman parte de la Junta Directiva de Wilderness Safaris, ha descrito la forma de vida de los bosquimanos como “una fantasía arcaica”, y recientemente se refirió a ellos como primitivos y atrasados.

Un bosquimano de la región, que desea permanecer en el anonimato, declaró: “Aún tenemos esperanza, no de que se nos dé nada, sino de que simplemente se haga justicia y [se reconozcan] nuestros derechos. El Gobierno espera que, negándonos el agua, nos va a obligar a irnos de la reserva una vez más. Pero ya deben de saber que estamos decididos a vivir con nuestros antepasados en la tierra que hemos conocido desde el principio de los tiempos”.