El primer ministro pide disculpas a los indígenas

El primer ministro canadiense, Stephen Harper, ofreció hoy una disculpa formal a los miles de aborígenes canadienses que asistieron a los internados estatales del sistema educativo del país.

Los abusos físicos, psicológicos y sexuales que se cometieron en estas escuelas de forma generalizada han dejado un legado de daño psicológico cuyas consecuencias afectan profundamente a muchos aborígenes canadienses en la actualidad.

Desde mediados del siglo XIX hasta los años 70, decenas de miles de niños indígenas inuit y metis vivieron y estudiaron en estas escuelas, a menudo situadas a cientos de kilómetros de sus propias comunidades. Aunque financiadas por el estado, la mayoría de ellas eran administradas por la Iglesia.

En ellas era habitual que se pegara a los niños por hablar en su propio idioma. Y, sin embargo, los abusos físicos y sexuales no han salido a la luz hasta décadas recientes.

El Gobierno destinará 1,7 mil millones de dólares para compensar a las víctimas de este sistema educativo, y ha constituido la Comisión para la Verdad y la Reconciliación en las Escuelas Residenciales Indígenas, que ha comenzado a funcionar este mes.

La organización indígena nacional de Canadá, la Asamblea de las Primeras Naciones, considera esta disculpa como "un momento crucial que representará un hito en el proceso de curación y de reconciliación de los supervivientes, nuestras familias y nuestras comunidades".