Un nuevo informe destaca como los indígenas brasileños soportan altos niveles de violencia relacionados con la pérdida de sus tierras. El informe del CIMI, una ONG afiliada a la iglesia católica de Brasil, revela que una media de 40 indígenas fueron asesinados cada año entre 2003 y 2005. Durante el mismo período, una media de 24 indígenas se suicidaron cada año.

El informe deja claro que existe un vínculo directo entre la demarcación de las tierras y la violencia: "Menos tierra demarcada significa más casos de violencia".

El capítulo final está dedicado a los pueblos no contactados: CIMI calcula que existen 60 grupos aislados en Brasil, y advierte que diecisiete de ellos corren el riesgo inminente de extinguirse debido a las actividades sin restricción de los usurpadores de tierra, de los madereros y de los terratenientes.

Lee el informe en su versión original (en portugués).

Lee un resumen de los hallazgos del informe (en inglés).