Las autoridades brasileñas están planeando suprimir una salvaguarda vital para los pueblos indígenas no contactados de Brasil: las ordenanzas de protección de tierras (conocidas en Brasil como restricciones de uso territorial).

Estas ordenanzas de emergencia se usan para proteger los territorios de los pueblos indígenas no contactados que no han pasado por el largo proceso de demarcación oficial.

Prohíben la entrada de madereros, mineros y otros invasores en las tierras de estos pueblos indígenas. Sin esta protección, los bosques se destruirían por completo y los pueblos indígenas que los cuidan y dependen de ellos para sobrevivir podrían desaparecer.

¡Actúa!

 

Por qué son importantes estas ordenanzas

Las ordenanzas tienen que renovarse cada pocos años. Pero los políticos y agroganaderos antindígenas han urdido un plan encubierto para desmantelarlas y así poder robar estas tierras para la actividad agroganadera, maderera o minera, entre otras. Si lo consiguen, podrían aniquilar a pueblos indígenas enteros en una apropiación masiva e ilegal de tierras.

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Las ordenanzas blindan las tierras de siete pueblos indígenas no contactados... y un millón de hectáreas de selva amazónica

Las tierras de siete pueblos indígenas no contactados están actualmente protegidas por las ordenanzas. Tres de ellas expiran en 2021 y necesitarán ser renovadas.

Una de las ordenanzas protege el hogar en la selva de los últimos miembros del pueblo indígena piripkura. Tras una serie de masacres solo se sabe de la existencia de tres de sus miembros, aunque es posible que otros aún sobrevivan en las profundidades de la Amazonia.

Las ordenanzas protegen más de un millón de hectáreas de selva amazónica.

Tamandua y Baita, sobrino y tío piripkuras, fotografiados durante un encuentro con una unidad de la FUNAI. Ambos han tenido interacciones esporádicas con el equipo local de la FUNAI, pero han regresado a la selva para vivir en ella. Su territorio está protegido por las restricciones de uso de tierras, pero corre el riesgo inminente de ser invadido por madereros y acaparadores.Tamandua y Baita, sobrino y tío piripkuras, fotografiados durante un encuentro con una unidad de la FUNAI. Ambos han tenido interacciones esporádicas con el equipo local de la FUNAI, pero han regresado a la selva para vivir en ella. Su territorio está protegido por las restricciones de uso de tierras, pero corre el riesgo inminente de ser invadido por madereros y acaparadores.

© Bruno Jorge

El desamantelamiento de las ordenanzas forma parte de la política deliberada del presidente Bolsonaro de destruir a los pueblos indígenas del país y arrebatarles sus tierras para el "desarrollo económico."

Tu apoyo es vital para que salvar las ordenanzas, que es todo cuanto se interpone entre estos pueblos indígenas no contactados y una muerte segura.

Por favor, envía un email a las autoridades brasileñas ahora.

 

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